miércoles, 21 de mayo de 2025

NOVILLADA DEL 2O DE MAYO DE 2025

 

NOVILLADA EN LAS VENTAS

FERIA DE SAN ISIDRO
20 de mayo de 2025

Si el año pasado Cabestro de Grana y Oro vio abierta la Puerta Grande de las Ventas, este año hemos visto una corrida mala-mala, y no por culpa de los novillos de Conde de Mayalde, todos rondando o sobrepasando los 500 kg, sino por los toreros (novilleros de tercera fila), las cuadrillas (peor si cabe) y los apoderados (mudos e impasibles como muertos). No han estado a la altura de las Ventas, catedral del toreo y centro mundial del arte de Cúchares.

Es verdad que los cuatro componentes que hemos ido a las Ventas, el Antonio, el Enrique, el Nano y el Carlos, nos lo hemos pasado en grande. Cuando uno va a los toros, no sabe qué se va a encontrar, puede ser bueno, regular o malo: esa es la gracia de este arte, que nada está escrito de antemano y que todo sucede en directo. El sol ha picado sin piedad durante la primera mitad del festejo, pero hemos estado en la grada del tendido 5, que es el nuestro, más a gusto que "na", sin padecer la solanera y rodeado de aficionados populares, pero con mucha afición. 

El riojano Fabio Jiménez lidia el 1.º (Chorlito, castaño listón) y el 4.º (Tempranito, castaño salpicado). Con Chorlito, que es un novillo falto de casta y sosón, Fabio está aseado y poco más. Lo recibe con unas verónicas decorosas, lo pican con corrección, las banderillas pasables y la faena de muleta del montón. Fabio tiene una cogida sin consecuencias y mata a la segunda con una estocada caída. Sin embargo, con Tempranito todo es un desastre. Fabio no consigue ni una verónica. No frenan a Tempranito, que entra al caballo al relance: el picador no atina, rectifica, la puya trasera, pitos, bronca, luego se le cuela el toro, pitada monumental. Según se retira, el público, como un coro de teatro griego, responde al corifeo cuando grita: ¡Picador! Público: ¡Qué malo eres! Banderillean de aquella manera. Una de las banderillas se clava en el hueco donde han picado al toro, como si fuera una espada. Los subalternos intentan sacarla, pero el Fabio tiene prisa y sigue su faena de muleta. Consecuencia, como esa banderilla está matando al toro, el toro se tumba. Fabio no puede entrar a matar, y apuntillan a Tempranito en el suelo. Bronca monumental.

El Meme, que lo parieron en Zaragoza, lidia el 2.º (Entrenador, negro bragado meano) y el 5.º (Chorlito, colorado chorreado). Con Entrenador vemos cosas aceptables. Buen recibimiento con verónicas, chicuelinas y una buena media. El picador, de aquella manera: al primer puyazo el toro entra al relance (¿hoy nadie para a los toros?), le pica trasero; y al segundo Entrenador se viene de lejos, pero le meten un puyazo exagerado, ¿no hay punto medio? Los quites son muy buenos, por manoletinas y medias verónicas. Con la muleta, Meme da buenas tandas con la derecha y al natural, pero el torero se desfonda y al final Entrenador lo desarma, y queda vulgar. Mata con una estocada buenísima, por la que se gana una ovación, más tímida que entusiasta. Con Chorlito no mejora el Meme. Recibe bien, le pican al relance, hay un buen quite por chicuelinas y poco más, y mira que Chorlito es bueno. La lidia es penosa y los banderilleros cumplen y dejan cuatro palos. En la faena de muleta, el Meme nunca llega a cuadrarse. Con lo que se dobla por la cintura y lo que estira el brazo, parece un puente romano, como dice Antonio. Mete el pico de la muleta y da pases y pases y pases, pero sin ninguna profundidad. El toro lo desarma, lo sigue y le coge, pero tiene suerte de que no lo cornee y lo mande para el otro barrio. ¡Ay, Meme, que así no! Un aviso. Buena estocada. Pañuelos, ¿por qué?, ¿estamos tontos? Luego da una vuelta al ruedo, pero la gente le abronca por darla. ¿Por qué no la impides, presidente? La gente con la mano, como guardias urbanos de tráfico, le indican que vaya rápido. Pitada. ¡Fuera!, grita el respetable, que hoy padece de esquizofrenia intermitente. En fin, una charlotada, como dice el maestro Morales.

No esperéis nada del portugués Tomás Bastos, que lidia el 3.º (Carcelero, negro listón) y el 6.º (Segurito, castaño). ¡Porca miseria!, que dicen los italianos. A Carcelero lo recibe con decencia, poco más. Los dos puyazos son al relance y más ejecutados (traseros). La lidia ¡penosa! El director de lidia, un tal Ramón Moya, vestido de verde y azabache, que mejor hubiera hecho quedándose en su casa, sabe menos de toros que nuestro amigo Dimas, que también es Moya (nos acordamos con cariño de él), dicho sea sin ánimo de ofender a nuestro amigo. Sólo espero que no sean ni siquiera primos lejanos. ¡Tremendo! Ponen cuatro palos porque Dios quiere, por los pelos. Y en la faena Tomás da pases de más, cosa que le afea el público: ¡Acaba ya, coño! Carcelero es noble, pero tiene poca fuerza o lo han desgraciado en el caballo. Hay alguna buena tanda por las dos manos y algún trincherazo pasable. Aviso y estocada buena. Menos mal. Con Segurito el miedo es el protagonista. Ya en el recibimiento desarma a Tomás. Lo del picador es indignante: el toro entra siempre al relance y le aplican un castigo exagerado. ¡Lo vas a matar, asesino! Los del 7 corean: ¡Indignante, fuera de Madrid! En las banderillas, con el único que lo hace bien Segurito hace hilo y se salva in extremis en el burladero. ¿Nadie le echa un capote? La cuadrilla está descolocada. ¡Qué peligro, Virgen Santa! Cuando comienza la faena de muleta, grita un espectador: ¡Qué mala suerte has tenido, ganadero! Tiene razón: los toros son buenos, los toreros son más malos que la carne de pescuezo. Tomás está chabacano, dando pases con miedo, sin cruzarse, con peligro, el toro le desarma, la gente pita porque no quiere ver más pases. Tomás entra a matar en la suerte contraria, y clava una casi entera tendida. Segurito se tumba. El público comienza a marcharse. Apuntillan a Segurito, que es aplaudido al llevárselo las mulillas a la vez que se pita a Tomás.

Así han sido las cosas y así las contamos. Toros son toros, y uno no sabe nunca lo que se va a encontrar. Nosotros, a pesar de todo, siempre nos divertimos.

En el Rincón de Jaén no quedaba ni un milímetro de barra cuando llegamos. A grandes males, grandes remedios. Nos metimos en el comedor (es la primera vez) y tomamos dos rondas de bebidas, dos raciones de pescaítos variados (casi nos cuesta acabar con la segunda), y "acabemos" con chupitos y helados de parte de la casa. Para que quede claro: ¡Cenamos con servilletas de tela! Y raja, raja, raja, que, cuando nos dimos cuenta, salimos pitando al metro para no perder el último tren. Como anécdota taurina resaltable, Nano nos contó que en Fuenlabrada, que son como son, un año los mozos pegaron al concejal por echar toros pequeños en el encierro. ¡Os vais a enterar!, parece que dijo o que pensó el concejal vapuleado. Y al año siguiente soltaron unos toracos de 600 kg para arriba. El resultado fue de cuatro o cinco muertos, y a dos, que no sé si también murieron, que lo aclare Nano el próximo día, las cornadas fueron especiales: a un menda le volaron los dos testículos de cuajo y a una señora el pitón le entró por sus partes íntimas (no hace falta ser grosero, bastante tuvieron los pobres). No voy a negar que nos reímos mucho. Brindamos por los presentes y por los ausentes, y nos fuimos de allí "very" contentos, o sea, muy contentos.

Además de nosotros, el tren iba hasta los topes de gente joven que volvía de marcha un martes laborable. En Madrid, si no quieres, no te aburres. Que nos lo digan a nosotros. 

¡VIVA CABESTRO DE GRANA Y ORO! ¡Y que no perdamos esta tradición taurina jamás! ¡OLÉ!

Carlos Cuadrado Gómez

Cronista de la Agrupación Cabestro de Grana y Oro

jueves, 23 de mayo de 2024

NOVILLADA DEL 21 DE MAYO DE 2024


NOVILLADA EN LAS VENTAS

FERIA DE SAN ISIDRO
21 de mayo de 2024

Es la primera vez que Cabestro de Grana y Oro ve una puerta grande en la Monumental de las Ventas. El sexto de la tarde, Iluminado, castaño de 505 kilos, es al que corta las dos orejas Jarocho, un novillero burgalés de veinte años, que se juega literalmente la vida con arte, técnica y valor. Iluminado es un toro de diez que, a pesar del fuerte castigo en la suerte de varas (el picador se pasa mucho de la raya), se mantiene activo y con transmisión durante toda la faena. Lo mejor de la tarde en el capote lo hace Jarocho cuando lo recibe. El tercer par de banderillas es de desmonterarse, como de hecho hace Roberto Martín, que ya en el tercero hizo una brega extraordinaria. Jarocho en la muleta está superior. El toro le pone en un serio aprieto (susto que no llega a revolcón), pero él puede al toro. Lo mejor se lo vemos toreando al natural, que es por donde Iluminado mejor entra. Se masca el peligro, pero sin alejarse de los cánones del toreo. Cuando entra a matar, Jarocho va a por todas y mete un estoconazo que le vale dos orejas. 

El presidente le había negado a Jarocho la del tercer toro, mejor dicho, la del sobrero, un negro listón de 489 kilos, de nombre Bananero. El tercero era Adulador, pero fue devuelto a los corrales por flojo: después del primer encuentro del caballo se caía sin remedio. En el Tendido 7, mientras tanto, se produjo una bronca monumental entre ellos, que acabó con la detención de un fulano por parte de la Policía Nacional. Creemos que la cosa pasó a las manos y algún mamporro hubo. Menos mal que los cabestros de Florito les quitaron el protagonismo y se llevaron a Adulador con la facilidad y la elegancia que les caracteriza. Ovación a Florito y sus cabestros, ocho esta vez. Como digo, Jarocho con Bananero lo hizo muy bien. Correctos los picadores y estupenda la brega de Roberto Martín. Jarocho estuvo bien con la muleta, con la derecha y al natural. El toro rodó con una estocada casi entera, pero caída. La petición fue mayoritaria, menos por la de este Cronista que escribe. Alabo la decisión del presidente. Las Ventas son las Ventas.

Por si alguien lo pregunta, este año hemos ido siete componentes de Cabestro de Grana y Oro: el Peli, Dimas, Eulogio, Luis (su hijo), Enrique, Nano y el Cronista. El viaje de ida en tren y en metro se nos dio de perlas, todo fue rodado. Como la tarde estaba lluviosa, no sólo que amenazara lluvia, pillamos unas entradas al resguardo de las inclemencias en la Grada del Tendido 5, que es nuestra zona habitual. Hicimos bien: ver una corrida mojándose es muy desagradable. El Peli trajo unos puros de Nicaragua muy ricos, que compartió con el Cronista. ¡Ay, Nicaragua, Nicaragüita, la flor más linda de mi querer!, que cantaban los de Palacagüina. 

Nos fijamos en el tío que lleva el cartelón, o tablilla, donde se anuncia el nombre del toro y el peso. Ese cartelón pesa lo suyo y el menda tiene sus años. Investigando damos con su nombre: Alejandro Polo. Vive en Fuenlabrada y va en metro a las Ventas todas las tardes. El nombre técnico de su función es: "Servicio de cartel de peso". A ojo le echamos unos setenta años. Este año saca el cartel como un nazareno cargando con la cruz. Cojea o arrastra la pierna izquierda: al cabo de los años y los festejos, el cartelón pasa factura. Es muy posible que el señor Polo muera de viejo en la plaza con el cartel al hombro. Olé por este operario.

Entre salida y salida del señor Polo, transcurren las faenas. Volvamos a ellas.

Aunque la primera parte de la corrida está sosa, hay que reconocer que los novillos de Fuente Ymbro dan la talla con creces. Cuando los arrastran las mulillas, reciben todos (menos Adulador) una ovación del público.

Alejandro Peñaranda, 22 años, natural de Iniesta (Cuenca), abre el festejo. Con Botellero, castaño claro de 514 kilos, está correcto, nada más. Hay alguna buena tanda al natural y mata a la segunda con una estocada entera. Sin embargo en el cuarto, Sacacuartos, un jabonero precioso de 510 kilos, corta una oreja muy merecida, con lo cual eleva el tono del festejo, que estaba bastante frío y, de paso, anima a sus compañeros de cartel. Pone unas banderillas muy bien puestas un banderillero con hechuras de cuadro de Botero, grandón y con buen culo, para que se me entienda, que aprecia el respetable. Con la muleta, Peñaranda tiene una cogida sin cornada, gracias a Dios, de la que se sobrepone. El toro se cuela por el pitón derecho con mucha facilidad, pero Peñaranda no se amilana. Lo mejor es el toreo al natural y la gran estocada con que remata la faena y consigue la oreja.

Ismael Martín nació en Zúrich (Suiza) hace 21 años. La torería la aprendería en las vacaciones de verano en algún pueblo de Ávila, de donde es la familia. Le falta oficio y técnica, pero los suple con el gran valor que tiene. En el segundo, Indómito, negro bragado de 493 kilos, quiere lucirse con las banderillas, pero lo que hace es "deslucirse". Con la muleta está poco aseado: le engancha el toro no sé las veces. Como enseña al toro lo que no se le debe enseñar, se le cuela con muchísimo peligro por ambos pitones. Le mata con una sola estocada, pero eficaz. Pensábamos que el quinto, a pesar del refrán, sería malo. Nos equivocamos, menos mal. Ismael vuelve a poner las banderillas, ahora con acierto y aplausos: los tres pares merecen nuestra aprobación. Comienza el tercio de muleta con una tanda de rodillas de mucho mérito. Continúa arriesgando el pellejo, con la derecha y al natural. Insisto: de técnica, flojo. La estocada es indiscutible y el respetable pide mayoritariamente la oreja. Pensemos que son novilleros, no figuras consagradas del toreo. Venga, se la merece. Y el suizo se pone más contento que unas castañuelas.

Es difícil ver la salida a hombros de Jareño por la Puerta Grande. Un bosque de brazos en alto sosteniendo un móvil y haciendo fotos con los flashes lo impide. Es más importante el recuerdo que el directo, cosas de nuestra sociedad, yo diría defecto. Conseguimos verlo un poco gracias a nuestra altura (talla). El torero va muy emocionado, con signos de haber llorado de felicidad. No me extraña. Si para los taurinos es un momento especial, para él ni te cuento, tiene que ser como estar en la misma gloria. ¡Enhorabuena, torero!

Corriendo nos vamos al Rincón de Jaén, donde pillamos un buen trozo de barra antes de que se abarrote de gente. Las cervezas y los vinos (este año hay más variedad en la petición) los acompañamos de unas raciones divinas de pescaíto frito y de chopitos. Uno no sabe cuándo empezará el cante, como sucede con el salto de la verja en el Rocío. No sé en qué momento nos arrancamos con el Porompompero y seguimos con María la Portuguesa, Clavelitos, Enamoraos sin fronteras, El torito enamorao de la luna, Una gitana del Rastro de Madrid, Que viva España, etc. Se unen al cante otros comensales del local, que se pone muy animado. Terminamos con unos chupitos y unos helados por parte de la casa, y pagando, claro. Nos quieren en el Rincón de Jaén, pero no tanto.

Volvemos a Leganés en el coche de Luis unos y otros en transporte público. Todos contentos de haber disfrutado de una tarde estupendísima de toros con amigos. Lo hemos pasado realmente bien. ¡Viva Cabestro de Grana y Oro!

Carlos Cuadrado Gómez

Cronista de la Agrupación Cabestro de Grana y Oro

jueves, 25 de mayo de 2023

NOVILLADA DEL 25 DE MAYO DE 2023

 


NOVILLADA EN LAS VENTAS
FERIA DE SAN ISIDRO
23 de mayo de 2023

    Cabestro de Grana y Oro otro año está presente en la feria de San Isidro, la mejor feria taurina en la mejor plaza del mundo, la Monumental de las Ventas. Sólo dos integrantes de la agrupación, el Nano y el Cronista, han acudido a la convocatoria. Creemos que las ausencias están justificadas, pero ausencias son.

    Llueve bastante cuando llegamos a las taquillas. Ciertamente es agua de mayo, que siempre es recibida con agrado, y más en años de sequía como el presente, pero podría llover a partir de las diez de la noche y dejarnos en paz el festejo. La lluvia desluce en alguna medida el arte del toreo, que es más propio del sol y las moscas, aunque hay tardes llovidas en las que se cortan orejas. Nunca hay que perder la esperanza.

    En vista del chubasco y de los que se anuncian, compramos dos entradas en la grada del Tendido 6, al resguardo, bajo un hermoso techo, que es el mejor paraguas en días de aguaceros. Si la tarde no es muy lucida, al menos nosotros no nos mojaremos.

    Nos sobra demasiado tiempo y no es cuestión de pasear con el paraguas en la mano pisando charcos. Así que nos tomamos un café con leche en un bar de los alrededores, que nos hace mucho bien.

    Puntualmente, la corrida —novillada si pretendemos exactitud— comienza a las siete. Dos novilleros se estrenan en las Ventas: Jorge Molina y Sergio Rodríguez. Jorge Martínez ya ha pisado el ruedo de las Ventas en dos ocasiones.

    Los novillos de Montealto, en mi opinión, dan la talla. Todos se acercan a los 500 kilos o lo sobrepasan un poco. No se caen, embisten con ganas y repiten, tienen chispa. En este orden salen por el toril: Corcelero —es precioso, colorado chorreado, muy vistoso—, Veraniego, Venturoso, Ventajista —como algunos personajes de las novelas de Marcial Lafuente Estefanía—, Soñador y Tabernero —no imagino al novillo tomando cervezas en un bar, la verdad—. No comento nada de los sobreros porque no han sido necesarios.

    Jorge Martínez, natural de Totana (Murcia), lidia el primero y el cuarto. A mí Martínez no me dice nada. Sus faenas son aseadas, correctas, sin reproches que hacer, pero faltas de emoción. Con el capote lo hace muy bien: verónicas, chicuelinas, medias verónicas. La cuadrilla hace una lidia acertada. Nada que objetar a los picadores, pero tampoco para tirar cohetes, y eso que los novillos entran con nobleza al caballo. Las banderillas a Corcelero se ponen según los cánones, pero con Ventajista son una pena, aunque todavía se puede hacer peor, ya lo sabemos. Martínez torea pronto al natural a Corcelero, que embiste mejor por el pintón izquierdo. Lo mata de una buena estocada. Con Ventajista es eficaz: lo finiquita con media estocada muy certera. Al acabar, el torero y los toros se llevan una ovación del público, que esta tarde está muy técnico y puntilloso.

    Jorge Molina, que nació en Torrijos (Toledo), lidia el segundo y el quinto. Con Veraniego la cosa está pasable: Molina está flojo con el capote, pero luego hace una faena de muleta aceptable, aunque el toro al natural se cae mucho. La estocada queda ladeada, recibe un aviso y lo remata con un descabello. Algunos piden oreja, ¿por qué? En la plaza, está visto, hay de todo en todos los tendidos, también ignorantes. 

    Con el quinto, Soñador, lo que vemos es un mal sueño, por no decir pesadilla. Lo mejor es el principio de la faena, cuatro capotazos que da Molina en los medios. A partir de ahí, el precipicio. Lo de los picadores es increíble: se les escapa el toro al picador de la puerta contraria, que le mete un arreón indecoroso y rompe hasta la punta de la puya; con el picador que está en su sitio, se oyen palmas de tango insistentes: le pica en las costillas, rectifica, pero Soñador sale suelto. El público corea: ¡Picador, qué malo eres! Las banderillas son un desastre: los banderilleros pasan junto al toro y le clavan de sobaquillo sólo una banderilla en cada entrada. Dice Nano: «Parece una charlotada», con más razón que un santo. En la faena de muleta Molina está valiente.Las Ventas se lo reconoce y le ovaciona en algunas tandas con la derecha y al natural muy meritorias. Pero el toro acaba cayéndose y buscando los toriles, donde, antes de entrar a matar, Molina se luce con unas manoletinas por alto: da igual, nos aburrimos. El toro, en un descuido, le da un tremendo revolcón a Molina, que pierde una manoletina (zapatilla) y, medio cojo y diría que “acojonado”, con permiso del respetable, le deja una media estocada en buen sitio. El toro cae, pero el puntillero, que tiene menos puntería que un angelote de porcelana de Yadró, lo levanta. ¡Olé! Morales tiene que descabellar dos veces para que Soñador se vaya definitivamente al otro barrio. ¡Pobre toro!

    Nos queda Sergio Rodríguez, al que parió su madre en Las Navas del Marqués (Ávila). A lo mejor lo parió en Ávila y luego registraron al niño en su pueblo; eso no me lo han aclarado. Su lote lo componen el tercero y el sexto. 

    La lidia que hace Rubén Sánchez, vestido de corinto y plata, a Venturoso es lo mejor sin duda de toda la tarde: profesional, comedido, ajustado y valorado por el público de las Ventas. Una lidia bien hecha mejora al toro y gusta a los buenos aficionados. ¡Bravo por Sánchez! Rodríguez está bien con el capote y remata los primeros capotazos con una revolera de bella factura. El picador hace “lo suyo” sin pena ni gloria. Pero los pares de banderillas segundo y tercero son de campanillas: los banderilleros tienen que saludar al respetable, que los ovaciona con ganas. Rodríguez está en plan novillero y se deja la piel y lo que sabe, que no es demasiado, en la muleta. Comienza de rodillas, sigue al natural, vuelve a la derecha y lo desarma el toro; insiste por el pitón derecho y se lleva una ovación. Después de un aviso, pincha dos veces.¡Adiós a la oreja, amigo! A la tercera mete una buena estocada, que le sirve para recibir una ovación comedida del público.

    El sexto no tiene nada que ver con el tercero, por lo malos y desastrosos que son los toreros. A mí Tabernero me gusta, pero los toreros no. La brega que hace Juan Carlos Rey es penosa, parece que la hiciera el Emérito en persona después de romperse una cadera cazando elefantes. ¡Cuánto echamos de menos a Sánchez! El picador merecidamente se retira con un ¡Qué malo eres, picador! Las banderillas, sin más. Rodríguez hace la faena de muleta cojo, aunque no sabemos en qué momento se lastima. Con la derecha está pasable, pero al natural lo desarma el toro. Rodríguez asume riesgos de gladiador, no de torero. Le vuelve a desarmar en otra ocasión, ahora toreando con la diestra. Las ovaciones son timidísimas. Entra a matar bien, pero hace un mete y saca. Luego deja una media. Llega el aviso. Rodríguez descabella cinco veces a Tabernero, que se cae y se levanta un par de veces. ¡Se oyen pitos! Dice Nano con mucha sensatez y aplomo: «Me recuerda al torero bombero». Tabernero se tumba, lo apuntillan en el suelo y, por fin, descansa el animal.

    Llueve intensamente. Vemos cómo se marchan los toreros y salimos a la calle. Abrimos los paraguas y vamos hasta el Rincón de Jaén, que está de bote en bote. ¡Un martes laborable y la marcha que hay en Madrid! Dos por dos, cuatro. Nos despachamos con cuatro manzanillas maravillosas, las suficientes para entonarnos sin cruzar ninguna línea peligrosa. ¡Qué rico todo: el pescaíto, las gambas, los embutidos!

    Con los deberes hechos, el Nano y el Cronista se vuelven a Leganés, más contentos que unas pascuas y muy enteros, que mañana hay que currar.

    ¡Viva Cabestro y Grana, que no lo hay mejor! 

Carlos Cuadrado Gómez
CRONISTA DE LA AGRUPACIÓN
CABESTRO DE GRANA Y ORO

viernes, 20 de mayo de 2022

NOVILLADA DEL 16 DE MAYO DE 2022


 NOVILLADA EN LAS VENTAS

FERIA DE SAN ISIDRO

16 de mayo de 2022

Hacía dos años que, por culpa del coronavirus, no pisábamos el coso de Las Ventas. Cabestro de Grana y Oro ha reunido en esta ocasión a diez aficionados: Jesús, Fernando el Enamorao, Ángel el Peli, Virgilio, el clan Ostos (Eulogio, Luis y Enrique), Nano, Dimas y Carlos el Cronista. Sacamos unas entradas muy buenas en el tendido cinco, donde da el sol aproximadamente hasta el tercer toro. La plaza tiene tres cuartos de entrada. El ambiente es animado y festivo. La gente quiere ver toros al aire libre. El año pasado la feria se celebró en la cubierta de Vistalegre. Las Ventas son otra cosa, son el “lugar”.

Este año los reventas están más agresivos que nunca: invasivos con los compradores de entradas y violentos entre ellos. Nosotros pasamos por taquilla, que es lo más sensato y educado.

Acabado el paseíllo, la plaza guarda un minuto de silencio en memoria de Joselito el Gallo, que murió un día como hoy de 1920 en la plaza de toros de Talavera de la Reina, de una cornada mortal en el vientre. D.E. P.

La corrida hasta el quinto toro está aburrida. Los novillos son buenos, los picadores malísimos. ¿Dónde aprende la gente a picar? A todos los picadores el público, como puesto de acuerdo, les chilla: ¡Picador, qué malo eres! Sin embargo, las cuadrillas hacen unas lidias muy buenas, muy bien llevadas, con los capotazos justos.

Como digo, los novillos del Conde de Mayalde son muy buenos. Alguno un poco flojo, pero dan la talla para venir a Las Ventas. Se acercan o sobrepasan los quinientos kilos. Y tienen un pelaje castaño o colorado muy bonito, con una cuerna impresionante. Gustan al público, aunque los del Tendido 7 piden la devolución de un par de ellos.

Santana Claros es viejo para novillero. Si con 27 años sigues en el escalafón de segunda, ahí te quedarás de por vida. De hecho, pasa por Las Ventas aburriendo a Dios, al diablo y a los aficionados. Hortelano II (1.º de la tarde) blandea de manos, pero daba juego. Es extraordinario el tercer par de banderillas. Santana da pases correctos, pero tristes. Al entrar a matar, el novillo le da un buen revolcón. Todo lo ven atentamente dos palomas que están posadas en el albero.

Chorlito II es el cuarto de la tarde. Santana está apañado con la muleta, pero sólo da una tanda buena de derechazos, aunque pierde las manoletinas en uno de los pases. Al natural no liga. ¡Nos aburrimos! Después de un aviso, el toro se tumba.

Al segundo de la tarde, Escultor, el mexicano Isaac Fonseca le para bien con el capote. El toro sería bueno para un Enrique Ponce. El toro flojea. Isaac abrevia, cosa que se agradece: lo estoquea bien, pero el novillo lo desarma. Eso está muy feo: el matador tiene que salir de la suerte suprema con la muleta en la mano. En fin, poca emoción.

Lo mejor de la tarde, sin embargo, es el quinto: Hortelano I, de 512 kilos. ¡Qué buen toro! El mexicano torea excelentemente con el capote. Uno de los banderilleros, el de los pares 1.º y 3.º, tiene que saludar. Y con la muleta, Isaac está grande, por la derecha y por la izquierda. La plaza, que estaba adormilada, se despierta y se viene arriba con Isaac. Tras dos pinchazos, mata con un bajonazo. La plaza pide la oreja mayoritariamente, pero no se la dan. De todas formas, da la vuelta al ruedo. Para mí es el triunfador de la tarde.

El Cronista se hace una foto con dos aficionados mexicanos que han venido de México expresamente a ver a Isaac. Están muy emocionados. Uno de ellos (Charli le llama el otro), grita con fuerza: ¡Viva México, cabrones! La plaza responde con un ¡Viva! Les felicitamos por la faena del paisano y lo agradecen.

Nos queda el lote del sevillano Álvaro Burdiel. Con el tercero, Chorlito I, nos aburrimos hasta decir basta. El único detalle resaltable es una media verónica de gran factura. En la faena de muleta, el toro hinca los cuernos y da una voltereta. Después todo es un pararse, darle descansos, recolocarse… Pincha y lo mata a la segunda. Menos mal que el Peli y servidor estamos disfrutando como chotos con unos puracos divinos Vega Fina. ¡Qué ricos!

Ya estamos calientes con la faena del quinto y el sexto no defrauda. Burdiel con Barrenero, que es un torito de mucha calidad, se porta. No puedo tomar notas porque el mexicano Charli se sienta con el Peli y conmigo, con una cerveza de medio litro en la mano, y nos da conversación, embargado por la emoción de la faena de su paisano y por los litros de alcohol que lleva en el cuerpo. El hombre es correcto y amable en todo momento.

Con el capote, Burdiel da la talla. Al picador le tira el toro (¡sin comentarios!). La faena de muleta mejora cuando Burdiel deja a un lado el miedo y se coloca donde debe. Lo hace fenomenal con la derecha y al natural. En la faena hay transmisión, como dicen los modernos. Al entrar a matar, pincha una vez y da un estoconazo poco ortodoxo. También pierde la oreja. ¡Es tan importante el momento de la suerte suprema! Otra vez será.

Con alegría y buen humor nos vamos al Rincón de Jaén. Hasta las 23:00 h damos cuenta de una buena ristra de manzanillas y de unas raciones muy ricas de jamón ibérico y pescaítos. Se anima el personal con María la Portuguesa, Enamoraos sin fronteras, Una gitana del Rastro de Madrid, el Porompompero y tantas otras. Un joven con barba clara y gorra de visera se une a nuestro cante y, con una voz fina a lo Juanito Valderrama, se marca unos solos muy apañados, rematados algunos con un gallo perdonable. Alegría, cante y amistad. Nos despiden los del Rincón de Jaén con unos sorbetes de limón que nos saben a gloria. También hay chupitos finales. ¡Qué bien, compañeros! ¡Cuánta falta nos hacía una tarde así, en buena compañía! ¡Viva Cabestro de Grana y Oro!

En Leganés cada uno tira para su barrio. El Cronista y el Peli caminan hacia el centro, conversando de sus cosas. El Cronista aspira profundo cuando pasa por la barbacana de El Salvador. La noche pepinera es un lujo incomparable.

 

Carlos Cuadrado Gómez

Cronista de la Agrupación

Cabestro de Grana y Oro


domingo, 23 de mayo de 2021

NOVILLADA DEL 17 DE MAYO DE 2021


 NOVILLADA EN VISTALEGRE

FERIA DE SAN ISIDRO

17 de mayo de 2021

Desde el 20 de mayo de 2019, Cabestro de Grana y Oro no pisaba un coso taurino. El coronavirus impidió la Feria de San Isidro de 2020 —en mayo del año pasado la cosa estaba muy mal— y hemos tenido que esperar al 2021 para disfrutar de una novillada. Cabestro de Grana y Oro siempre está con las figuras emergentes.

Este año la Feria de San Isidro se celebra en el coso de Vistalegre, en el popular barrio de Carabanchel. Pudimos acudir cuatro aficionados pepineros: Dimas Peláez Navero, Enrique Parejo Ostos, Antonio Morales López-Reina y el Cronista. Otros amigos no pudieron venir por distintos motivos justificados.

Para guardar las normas de seguridad sanitarias, fuimos en dos coches. Dimas, que se conoce Madrid y sus barrios como la palma de la mano, aparcó a diez minutos de la plaza, donde pudimos adquirir las entradas en las taquillas sin dificultad. Es la primera vez que el Cronista estaba en la plaza de Vistalegre en los tiempos modernos, después de su reforma. De niño iba con sus padres a ver corridas, y posiblemente sea uno de los motivos de su afición: algo se le quedó prendido en la amígdala o en el subconsciente para que le gusten tanto los toros.

Compramos unas entradas “altitas”: tendido 13, fila 26. Se veía bien el ruedo, aunque, en honor a la verdad, un poco más abajo se vería mejor, pero hay que mirar la peseta o el euro, que no está el patio para tirar cohetes a lo loco. Las entradas son más caras que en Las Ventas, pero tengamos en cuenta que el aforo está limitado a 6.000 entradas, de las cuales se ocuparon algo más de 1.000 este lunes de mayo.

¿Echamos de menos Las Ventas? La verdad es que sí. Más adelante, daré algunos detalles. Ahora bien, como dice el maestro Morales, mejor es ver una corrida en Vistalegre que nada. ¡Y cuánta razón tiene!

Con el pasodoble del paseíllo, el Cronista reconoce que se emocionó y que una lágrima furtiva le corrió por la mejilla. La fiesta de los toros, si algo tiene, es que conmueve al aficionado.

Con mucho, de largo, es la mejor novillada que ha visto Cabestro de Grana y Oro en su vida. ¡Cinco orejas como cinco soles, todas merecidas! Los novilleros se portaron y los toros de El Freixo, que es la ganadería del diestro Julián López el Juli, dieron la talla. Los novillos-toros rondaron todos ellos los 470 kg, para ser más exactos, entre 425 y 487 kg: bien presentados, con fuerza, con trapío y una embestida de calidad.

Antonio Grande (grana y oro; salmantino) lidió el primero y el cuarto de la tarde. Por desgracia, tuvo que lidiar el sexto por la grave cogida que sufrió Manuel Perera (mostaza y oro; extremeño) en el primero de su lote, que fue el tercero. Grande cortó una oreja merecidísima en el que abría plaza. En el cuarto y en el sexto hizo faenas muy meritorias, con toros más complicados, y se llevó en ambos una sentida ovación del público.

Como digo, Manuel Perera sufrió una gravísima cogida al entrar al matar al tercero. Lo recibió en toriles de pie, con el capote a la espalda: lance valiente, pero poco lucido. Luego lo toreó bien de capote y de muleta, arriesgando sin necesidad en muchas ocasiones. Según el maestro Morales, Perera estaba en modo novillero, dándolo todo. Pero, en opinión del maestro Parejo y del Cronista, el torero temerario es más parecido a un gladiador que a un torero. Al torero se le supone la valentía, cómo no, pero no puede salir al ruedo a que le cornee el toro. Si le coge por la circunstancia que sea, el accidente nos sobrecogerá y engrandecerá su arte. Ahora bien, cuando aposta el torero tiene al público asistente acongojado, el arte de Cúchares pierde puntos. En cualquier caso, la cogida sucedió cuando Perera entró a matar. El estoconazo fue excepcional, pero entró tan de verdad que el toro, herido de muerte, lo trincó y no lo mató de milagro. El público asistente mascó la tragedia, y tragedia hubo, aunque las manos del Dr. Enrique Crespo Rubio, cirujano de la plaza, evitaron que fuera fatal. Se le concedió a Perera una merecida oreja. Pienso que la segunda era excesiva y la presidencia, con buen criterio, a pesar de la petición, no la concedió.

El parte del Dr. Enrique Crespo Rubio, emitido a las 22:35 h, rezaba: «Herida por cuerno de toro en fosa iliaca izquierda con un trayecto ascendente y hacia fuera de unos 30 cm que desgarra musculatura de la pared abdominal; otro trayecto hacia arriba y adentro que penetra en cavidad peritoneal con evisceración de asas intestinales y arrancamiento de epiplón alcanzando una extensión de 40 cm. Bajo anestesia general, se interviene quirúrgicamente. Se traslada al Hospital de Nuestra Señora del Rosario. Pronóstico: muy grave». Espeluznante. Vamos, que el toro lo destripó, y gracias a que no le atravesó ninguna vena o arteria principal, según el testimonio de Juan José Padilla, su apoderado, porque Perera no lo hubiera contado. En el momento de escribir esta crónica, Perera ha abandonado la UCI y está en planta. Deseamos que se recupere bien, sin complicaciones asociadas, y que pronto esté de nuevo toreando. ¡Ánimo, Manuel!

Lo mejor de la tarde estuvo en la muleta del talaverano Tomás Rufo. ¡Qué torero! En el segundo, cortó una oreja, a la que no hay que poner ninguna objeción. Pero donde Rufo dio el do de pecho fue en el quinto. Se cumplió el dicho de No hay quinto malo, porque el novillo era excelente. Se le hicieron las cosas bien. La brega fue impecable, menos la entrada al caballo —ninguna fue buena en toda la tarde, se picó de aquella manera—, y hubo un par de banderillas de antología, por lo que tuvo que desmonterarse el banderillero, agradeciendo la ovación del público.

—Maestro Morales, ¿cuál es el pitón bueno?

—El derecho. Con el derecho entrará como la seda a la muleta.

El maestro Morales podría apodarse el Brujo, porque las tandas de derechazos fueron fascinantes, clásicas, lentas, magníficas, de embrujo. Al natural, Rufo toreó también maravillosamente, pero sin abusar. Las dos orejas estaban en el cuerno derecho.

—Si mata bien, dos orejas —vaticinó el maestro Morales.

Y, efectivamente, la estocada fue perfecta. El toro rodó sin puntilla. Y la plaza se vino abajo, inundada de pañuelos blancos que pedían los apéndices del astado. El presidente no se hizo rogar, cosa que se agradece, y le otorgó los dos trofeos a Rufo, que dio la vuelta al ruedo compartiendo su éxito con el respetable. Si sigue así, Rufo será una figura del toreo. Tiempo al tiempo.

A los madrileños nos gustan Las Ventas. Este San Isidro en Vistalegre nos parece extraño. Desgrano algunos detalles:

—Los caballos de los alguacilillos eran marrones. En San Isidro, por Dios, tienen que ser blancos.

—La banda tocó durante la faena de muleta. ¡Mal! Distrajeron al aficionado y deslucieron la faena de los toreros. La banda que toque en el paseíllo y en los intermedios, pero ¡durante la faena, no! No obstante, hay que reconocer que los músicos eran buenísimos, pero fuimos a una corrida de toros, no al Auditorio Nacional.

—Los empleados de la plaza, en concreto, barrenderos del ruedo y portador del cartel anunciador de cada toro, iban vestidos como en los sanfermines y con deportivas de Nike. Por favor, ese azul oscuro, ese rojo, esas alpargatas impolutas…, ¿dónde estaban?

—Vistalegre está cubierta, por lo que el factor viento se elimina de la fiesta nacional, en la que no pueden faltar el sol, las moscas y, por supuesto, el “puñetero” viento.

Si este año no ha sido posible abrir el coso de Las Ventas —a lo que no vemos mucho sentido, ni siquiera pensando en las medidas de seguridad imprescindibles a causa de la COVID-19—, mantengamos las sanas y estéticas costumbres de la mejor plaza de toros del mundo. El maestro Morales, el maestro Parejo y el mismo Dimas Peláez son de esta opinión. Esperemos que el año que viene estemos desafiando la insolación en el Tendido 5 de Las Ventas. Señal será de que la situación sanitaria habrá mejorado. Dios lo quiera.

Rematamos la tarde torera tomando unas cervezas en el chiringuito de La Chopera (Leganés). Nos supieron a gloria bendita, mientras comentábamos los detalles de la novillada y saboreábamos una ración de chopitos y unos montados andaluces y asturianos.

La noche pepinera era apacible, unánime y serena. El Cronista volvió a su hogar paseando despacio, visualizando momentos de la corrida y respirando profundamente. ¡Una tarde perfecta! ¡Viva Cabestro de Grana y Oro!

Carlos Cuadrado Gómez

Cronista de la Agrupación

Cabestro de Grana y Oro

miércoles, 29 de mayo de 2019

NOVILLADA DEL 20 DE MAYO DE 2019


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CRÓNICA TAURINA
NOVILLADA DEL 20 DE MAYO DE 2019
PLAZA DE LAS VENTAS 

A la hora prevista, salíamos de la estación de Leganés-Central el Peli, Enrique, Virgilio y el Cronista. Para Virgilio era su primera tarde de toros con Cabestro de Grana y Oro. Adelanto que fue una tarde memorable para él y no nos cabe duda de que repetirá en años sucesivos. Reconozcamos que su compañía es de las que mejoran una tarde de toros.
En llegando a la Monumental de Las Ventas, Dimas nos alcanzó. Nadie sabemos a ciencia cierta de dónde venía. Dio explicaciones, pero no nos quedó claro el asunto. Respetemos a don Dimas y su vida secreta. Más tarde se nos unió Luis, el más joven del sexteto, gran aficionado y persona de buen trato.
Nos sentamos en el tendido cinco, fila 15, un lugar privilegiado para disfrutar de la corrida. La tarde era muy agradable: sol, el justo; calor, el justo. El tendido cinco, de sol, era soportable. Otros años, en el mismo tendido, nos hemos torrado.
La terna de novilleros la integraban tres jóvenes madrileños: Rafael González, Marcos Pérez y Fernando Plaza.
En el mundo taurino se coincide en que últimamente en las ferias hay pocas novilladas. ¿Si no tienen su espacio las figuras emergentes, cómo llegarán a ser figuras consolidadas? Cabestro de Grana y Oro apuesta por las nuevas promesas, de ahí que no falte a una de las novilladas de la feria de San Isidro, que es la feria más importante de la temporada taurina en el mundo mundial. ¡Más novilladas, señores empresarios! ¡Miren más por la fiesta y menos por los dineros! ¡Cochino dinero!
La novillada, en su conjunto, no estuvo mal, pero no entusiasmó. Se vieron “cositas”, algunas de gran calidad. La valoración que hizo nuestro experto, don Enrique Parejo, en opinión del Cronista y del resto de asistentes de Cabestro de Grana y Oro, fue exacta y certera: «La tarde ha sido positiva, nada más». Lo pasamos bien, porque el simple hecho de estar nosotros juntos es garantía de éxito, pero, en lo relativo al arte de Cúchares, ahí nos quedamos.
Los toros de Mayalde se portaron. Hay quien dice que no tenían gracia. Para Virgilio, no tenían trapío. Ahora bien, los toros, novillos de quinientos quilos, no se cayeron, embistieron medianamente bien y, si no hubo mejores faenas, fue por culpa de los toreros, que, aunque pusieron todas sus ganas, sólo estuvieron aseados.
Se guardó un respetuoso minuto de silencio al final del paseíllo por el fallecimiento de Fernando Domecq, nieto e hijo de ganaderos, un hombre que ha dedicado su vida al toro bravo con entrega y conocimiento. De sus pechos salió el famoso e inolvidable toro Jarabito, de feliz memoria en la feria de Sevilla de 1999.
Lo mejor de la tarde se vio en el cuarto, bajo la batuta de Rafael González. Fue la única oreja que se cortó, sobre todo por la estocada fulminante que dio a Chorlito I, un negro listón de 487 kilos, que cayó casi sin puntilla. Chorlito I fue bien lidiado. González estuvo brillante con el capote y luego, por supuesto, con la muleta. Lo picaron bien y las banderillas, de la mano de Jarocho y Víctor Pérez fueron, tal vez, lo mejor de la tarde. La petición fue mayoritaria y el presidente cedió a la presión del respetable. En opinión del Cronista, la oreja podía haberse no dado, y no hubiera pasado nada, pero dejemos las cosas como están.
Con su primero, Andaluz, González no pasó de la ovación. El pinchazo y la media tendida con que rodó Andaluz no dieron para más.
Marcos pasó por las Ventas sin pena ni gloria. Puso entusiasmo, pero se marchó de la plaza con un aviso y dos silencios como catedrales. ¡Que esos toritos, Atrevido y Joyero, daban para más, Marcos! Otra vez será.
Y Fernando Plaza sólo se llevó una ovación en el que cerraba el festejo: de Estafador podría haber sacado más, pero la estocada fue "normalita". El respetable estaba un poco aburrido y frío: pegar pases no es suficiente para las Ventas, hay que hacer un poco más. Alargó la faena y no se salvó del aviso. En el primero de su lote, Entrador, un precioso novillo negro bragado meano de 492 kilos, tuvo que soportar que el novillo se echara después de un pinchazo hondo, un descabello y un aviso. Lo que decimos, así no.
Se vieron puertas gayola y un lucido toreo de capote a lo largo de la tarde, hay que reconocerlo. Detalles acá y allá. Pero la tarde pasará al registro de corridas sosas en los anales del toreo.
Fuera del albero había vida, amigos. Destaquemos los dos puros Vega Fina que se fumaron el Peli y el Cronista. ¡Extraordinarios! Los encendieron saliendo de toriles el segundo toro y los disfrutaron hasta que las mulillas se llevaron al quinto, Joyero. Por cierto, no fue quinto bueno.
Y lo mejor, sin duda, fue el rato que pasamos en el Rincón de Jaén. ¡Qué rico todo! El acierto para coger un buen sitio fue aguantar las ganas de mear al acabar el festejo, e ir corriendo a este bar emblemático de las tardes de toros. Diez minutos después de llegar nosotros, el Rincón de Jaén se petó, como dice la gente.
Parecía que el personal del local esperaba nuestros cantes. Se acuerdan de un año para otro. Cantamos las habituales: María la portuguesa, El toro enamorao de la luna, Clavelitos, Enamoraos, etc. Fueron de gran ayuda las hojas de apoyo que, con buen criterio, trajo Dimas dobladas y distribuidas en varios bolsillos de su americana. Y hubo estreno, La gitana del Rastro de Madrid, con una calurosa acogida de público y crítica. Nos felicitaron empleados del lugar y parroquianos que escuchaban y se unían desde su sitio a nuestros cantos populares. Virgilio, que era la primera vez que venía, como ha quedado dicho, disfrutó como ninguno y aseguró, con chispas en los ojos, que esto no se lo perderá en el futuro por nada en el mundo. ¡Olé, Virgilio!
Antes de partir, nos obsequiaron con unos chupitos y unos helados. ¿Qué más podemos pedir?
El metro y el tren iban abarrotados de gente, a pesar de las horas y de que era un lunes. En Madrid, si algo no falta, es la marcha y el jolgorio. No todo van a ser penas.
A medianoche pisábamos de nuevo las calles de nuestro querido Leganés, con buen sabor de boca y el deseo de repetir la experiencia en años sucesivos.
¡Viva Cabestro de Grana y Oro!

Carlos Cuadrado Gómez
Cronista de la Agrupación
Cabestro de Grana y Oro


sábado, 26 de mayo de 2018

NOVILLADA DEL 21 DE MAYO DE 2018

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NOVILLADA EN LAS VENTAS
FERIA DE SAN ISIDRO
21 de mayo de 2018

A las cinco de la tarde estamos seis aficionados de Cabestro de Grana y Oro en la estación de Leganés-Central: el Puñales, Nano, Enrique, el Peli, Dimas y Carlos.
Conseguir los billetes de Metro en Méndez Álvaro es sencillo gracias a la habilidad del Puñales con las máquinas, una habilidad propia de su generación: han nacido con una game boy en las manos y estas cosas les resultan sencillas. De todas formas, para alguien que va a Madrid de pascuas a melones sacar un billete es una aventura de la que puede salir derrotado.
En la explanada de las Ventas hay mucha animación. Sacamos unas entradas muy apañadas en el Tendido 5 Alto, en la fila 19. Da el sol en los tres primeros toros y luego da la sombra.
El Cronista pasa una encuesta al Puñales y a Enrique antes de que los toros entren al caballo. Deben puntuar de 1 a 5 sus expectativas de éxito de la faena. Al final de la faena, vuelven a puntuar. En general, coinciden sus valoraciones antes y después de la faena. Tienen buen ojo, son aficionados con mucho recorrido y marran poco en sus predicciones.
Los toros son del Conde de Mayalde, una ganadería afincada en Mazarambroz (Toledo). Los novillos rondan los 500 kilos. Jarretón es el más gordo: 519 kilos. En general, son buenos novillos, bravos, repiten, no se caen. Para las Ventas, están muy bien.
El segoviano Pablo Atienza lidia el primero (Jarretón) y el cuarto (Guardamonte II). No lo hace mal, tiene oficio, pero pasa por las Ventas sin pena ni gloria. Recibe al cuarto a porta gayola, pero luego lo pican fatal y, al final, Pablo recibe dos avisos. El puntillero levanta al toro, que se muere en el segundo puntillazo. ¡A cualquiera le ponen una puntilla en la mano! El toro supera al torero y, por supuesto, a su cuadrilla. El toro recibe una ovación del público cuando lo arrastran las mulillas camino del desolladero.
Alfonso Cadaval, sevillano e hijo de uno de los Morancos, tiene mucha afición y mucho miedo. Si con veintiséis años no ha recibido la alternativa como matador, no creo, visto lo visto, que ya lo haga. En el segundo (Extranjero) hay una petición floja de oreja que el presidente, con buen criterio, desestima. En el quinto (Joyero II) nos aburre sobremanera, deja una estocada tendida y tiene que dar cinco descabellos. Así, no.
El madrileño Toñete es con mucho el mejor. ¡Un torerazo de tomo y lomo! Tiene futuro y no creo que tardemos en verle de matador. En el tercero (Guardamonte II) hace todo bien y entra dos veces a matar; no hay petición de oreja. En el sexto (Ventajista) se arma la marimorena en la plaza. Empieza a llover a mares, una cosa exagerada. La plaza se desaloja en cuestión de segundos. Nosotros trepamos a la grada para ponernos bajo techo. Pero un empleado de la plaza nos echa por subir como monos por la balconada. Consiguen quedarse el Puñales y Nano, pero el Peli, Dimas y el Cronista son expulsados sin contemplaciones. Enrique permanece en el tendido, bajo el aguacero, con una chupa del Decatlon divina: es el premio a la prudencia y la previsión. Los expulsados vemos la faena desde la entrada del Tendido 5. ¡Y es que el sexto, bajo el mayor aguacero de todos los tiempos, es el toro de la épica torera! Toñete se lleva una oreja merecidísima, que pasará a los anales de la tauromaquia. El Cronista, en un arrebato de torería, sale al tendido para pedir la oreja con su blanco pañuelo y se empapa como una bayeta en un barreño. Pero le merece la pena.
Tenemos que esperar más de media hora después del festejo dentro de la plaza. Llueve literalmente a cántaros. Cuando escampa un poco, salimos escopetados al Rincón de Jaén, donde nos encontramos con tres buenos amigos: Víctor el Alférez, Manuel y Alberto.
Nos ponen en un tonel, donde damos cuenta de unas raciones muy ricas: morcillas, fritura de pescado, jamón del bueno, queso del bueno, etc. Las acompañamos con cervezas, riojas y finos. Nos marcamos unos cantes: el porompompero, María la Portuguesa, enamoraos sin fronteras, clavelitos, ¡Que viva España! y algunas más. Dimas presenta su última composición: El peregrino. Una francesa que está a nuestro lado se une al sarao. Es una profesora de Burdeos que está allí con dos compañeros suyos después de dejar a sus alumnos cenados y en la cama en un colegio de Marianistas. Los chicos, que son de secundaria, han estado en la plaza viendo la corrida y ahora descansan. Los profes se están relajando un rato después de un día de duro trabajo con la tropa. La profesora francesa tiene un buen castellano y muy buen humor. Pasamos un rato estupendo, cantando y haciendo amistades internacionales.
Llegamos a Leganés a eso de la medianoche, contentos y con ganas de que llegue la feria de San Isidro 2019. ¡Viva Cabestro de grana y oro!

Carlos Cuadrado Gómez
Cronista de la agrupación
Cabestro de grana y oro