FERIA DE SAN ISIDRO
16 de mayo de 2022
Hacía dos
años que, por culpa del coronavirus, no pisábamos el coso de Las Ventas. Cabestro
de Grana y Oro ha reunido en esta ocasión a diez aficionados: Jesús, Fernando
el Enamorao, Ángel el Peli, Virgilio, el clan Ostos (Eulogio, Luis y Enrique),
Nano, Dimas y Carlos el Cronista. Sacamos unas entradas muy buenas en el
tendido cinco, donde da el sol aproximadamente hasta el tercer toro. La plaza
tiene tres cuartos de entrada. El ambiente es animado y festivo. La gente
quiere ver toros al aire libre. El año pasado la feria se celebró en la
cubierta de Vistalegre. Las Ventas son otra cosa, son el “lugar”.
Este año los
reventas están más agresivos que nunca: invasivos con los compradores de
entradas y violentos entre ellos. Nosotros pasamos por taquilla, que es lo más sensato
y educado.
Acabado el
paseíllo, la plaza guarda un minuto de silencio en memoria de Joselito el Gallo, que murió un día como hoy de 1920 en la plaza de toros de Talavera de la
Reina, de una cornada mortal en el vientre. D.E. P.
La corrida
hasta el quinto toro está aburrida. Los novillos son buenos, los picadores
malísimos. ¿Dónde aprende la gente a picar? A todos los picadores el público,
como puesto de acuerdo, les chilla: ¡Picador, qué malo eres! Sin embargo, las
cuadrillas hacen unas lidias muy buenas, muy bien llevadas, con los capotazos
justos.
Como digo,
los novillos del Conde de Mayalde son muy buenos. Alguno un poco flojo, pero
dan la talla para venir a Las Ventas. Se acercan o sobrepasan los quinientos
kilos. Y tienen un pelaje castaño o colorado muy bonito, con una cuerna
impresionante. Gustan al público, aunque los del Tendido 7 piden la devolución de
un par de ellos.
Santana
Claros es viejo para novillero. Si con 27 años sigues en el escalafón de
segunda, ahí te quedarás de por vida. De hecho, pasa por Las Ventas aburriendo
a Dios, al diablo y a los aficionados. Hortelano II (1.º de la tarde) blandea
de manos, pero daba juego. Es extraordinario el tercer par de banderillas.
Santana da pases correctos, pero tristes. Al entrar a matar, el novillo le da
un buen revolcón. Todo lo ven atentamente dos palomas que están posadas en el
albero.
Chorlito II
es el cuarto de la tarde. Santana está apañado con la muleta, pero sólo da una
tanda buena de derechazos, aunque pierde las manoletinas en uno de los pases.
Al natural no liga. ¡Nos aburrimos! Después de un aviso, el toro se tumba.
Al segundo de
la tarde, Escultor, el mexicano Isaac Fonseca le para bien con el capote. El
toro sería bueno para un Enrique Ponce. El toro flojea. Isaac abrevia, cosa que
se agradece: lo estoquea bien, pero el novillo lo desarma. Eso está muy feo: el
matador tiene que salir de la suerte suprema con la muleta en la mano. En fin,
poca emoción.
Lo mejor de
la tarde, sin embargo, es el quinto: Hortelano I, de 512 kilos. ¡Qué buen toro!
El mexicano torea excelentemente con el capote. Uno de los banderilleros, el de
los pares 1.º y 3.º, tiene que saludar. Y con la muleta, Isaac está grande, por
la derecha y por la izquierda. La plaza, que estaba adormilada, se despierta y
se viene arriba con Isaac. Tras dos pinchazos, mata con un bajonazo. La plaza pide
la oreja mayoritariamente, pero no se la dan. De todas formas, da la vuelta al
ruedo. Para mí es el triunfador de la tarde.
El Cronista
se hace una foto con dos aficionados mexicanos que han venido de México
expresamente a ver a Isaac. Están muy emocionados. Uno de ellos (Charli le
llama el otro), grita con fuerza: ¡Viva México, cabrones! La plaza responde con un ¡Viva! Les felicitamos por
la faena del paisano y lo agradecen.
Nos queda el
lote del sevillano Álvaro Burdiel. Con el tercero, Chorlito I, nos aburrimos
hasta decir basta. El único detalle resaltable es una media verónica de gran
factura. En la faena de muleta, el toro hinca los cuernos y da una voltereta.
Después todo es un pararse, darle descansos, recolocarse… Pincha y lo mata a la
segunda. Menos mal que el Peli y servidor estamos disfrutando como chotos con
unos puracos divinos Vega Fina. ¡Qué ricos!
Ya estamos
calientes con la faena del quinto y el sexto no defrauda. Burdiel con
Barrenero, que es un torito de mucha calidad, se porta. No puedo tomar notas
porque el mexicano Charli se sienta con el Peli y conmigo, con una cerveza de
medio litro en la mano, y nos da conversación, embargado por la emoción de la
faena de su paisano y por los litros de alcohol que lleva en el cuerpo. El
hombre es correcto y amable en todo momento.
Con el
capote, Burdiel da la talla. Al picador le tira el toro (¡sin comentarios!).
La faena de muleta mejora cuando Burdiel deja a un lado el miedo y se coloca
donde debe. Lo hace fenomenal con la derecha y al natural. En la faena hay
transmisión, como dicen los modernos. Al entrar a matar, pincha una vez y da un
estoconazo poco ortodoxo. También pierde la oreja. ¡Es tan importante el
momento de la suerte suprema! Otra vez será.
Con alegría y
buen humor nos vamos al Rincón de Jaén. Hasta las 23:00 h damos cuenta de una
buena ristra de manzanillas y de unas raciones muy ricas de jamón ibérico y
pescaítos. Se anima el personal con María la Portuguesa, Enamoraos sin
fronteras, Una gitana del Rastro de Madrid, el Porompompero y tantas otras.
Un joven con barba clara y gorra de visera se une a nuestro cante y, con una
voz fina a lo Juanito Valderrama, se marca unos solos muy apañados, rematados
algunos con un gallo perdonable. Alegría, cante y amistad. Nos despiden los del
Rincón de Jaén con unos sorbetes de limón que nos saben a gloria. También hay
chupitos finales. ¡Qué bien, compañeros! ¡Cuánta falta nos hacía una tarde así,
en buena compañía! ¡Viva Cabestro de Grana y Oro!
En Leganés
cada uno tira para su barrio. El Cronista y el Peli caminan hacia el centro,
conversando de sus cosas. El Cronista aspira profundo cuando pasa por la
barbacana de El Salvador. La noche pepinera es un lujo incomparable.
Carlos
Cuadrado Gómez
Cronista de la Agrupación
Cabestro de Grana y Oro

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