NOVILLADA EN LAS VENTAS
FERIA DE SAN ISIDRO
21 de mayo de 2018
A las cinco
de la tarde estamos seis aficionados de Cabestro de Grana y Oro en la estación
de Leganés-Central: el Puñales, Nano, Enrique, el Peli, Dimas y Carlos.
Conseguir los
billetes de Metro en Méndez Álvaro es sencillo gracias a la habilidad del
Puñales con las máquinas, una habilidad propia de su generación: han nacido con
una game boy en las manos y estas cosas les resultan sencillas. De todas formas,
para alguien que va a Madrid de pascuas a melones sacar un billete es una
aventura de la que puede salir derrotado.
En la
explanada de las Ventas hay mucha animación. Sacamos unas entradas muy apañadas
en el Tendido 5 Alto, en la fila 19. Da el sol en los tres primeros toros y
luego da la sombra.
El Cronista
pasa una encuesta al Puñales y a Enrique antes de que los toros entren al
caballo. Deben puntuar de 1 a 5 sus expectativas de éxito de la faena. Al final
de la faena, vuelven a puntuar. En general, coinciden sus valoraciones antes y
después de la faena. Tienen buen ojo, son aficionados con mucho recorrido y
marran poco en sus predicciones.
Los toros son
del Conde de Mayalde, una ganadería afincada en Mazarambroz (Toledo). Los
novillos rondan los 500 kilos. Jarretón es el más gordo: 519 kilos. En general,
son buenos novillos, bravos, repiten, no se caen. Para las Ventas, están muy
bien.
El segoviano
Pablo Atienza lidia el primero (Jarretón) y el cuarto (Guardamonte II). No lo
hace mal, tiene oficio, pero pasa por las Ventas sin pena ni gloria. Recibe al
cuarto a porta gayola, pero luego lo pican fatal y, al final, Pablo recibe dos
avisos. El puntillero levanta al toro, que se muere en el segundo puntillazo.
¡A cualquiera le ponen una puntilla en la mano! El toro supera al torero y, por
supuesto, a su cuadrilla. El toro recibe una ovación del público cuando lo
arrastran las mulillas camino del desolladero.
Alfonso
Cadaval, sevillano e hijo de uno de los Morancos, tiene mucha afición y mucho
miedo. Si con veintiséis años no ha recibido la alternativa como matador, no
creo, visto lo visto, que ya lo haga. En el segundo (Extranjero) hay una
petición floja de oreja que el presidente, con buen criterio, desestima. En el
quinto (Joyero II) nos aburre sobremanera, deja una estocada tendida y tiene
que dar cinco descabellos. Así, no.
El madrileño
Toñete es con mucho el mejor. ¡Un torerazo de tomo y lomo! Tiene futuro y no
creo que tardemos en verle de matador. En el tercero (Guardamonte II) hace todo
bien y entra dos veces a matar; no hay petición de oreja. En el sexto
(Ventajista) se arma la marimorena en la plaza. Empieza a llover a mares, una
cosa exagerada. La plaza se desaloja en cuestión de segundos. Nosotros trepamos
a la grada para ponernos bajo techo. Pero un empleado de la plaza nos echa por
subir como monos por la balconada. Consiguen quedarse el Puñales y Nano, pero
el Peli, Dimas y el Cronista son expulsados sin contemplaciones. Enrique permanece
en el tendido, bajo el aguacero, con una chupa del Decatlon divina: es el premio
a la prudencia y la previsión. Los expulsados vemos la faena desde la entrada
del Tendido 5. ¡Y es que el sexto, bajo el mayor aguacero de todos los tiempos,
es el toro de la épica torera! Toñete se lleva una oreja merecidísima, que pasará
a los anales de la tauromaquia. El Cronista, en un arrebato de torería, sale al
tendido para pedir la oreja con su blanco pañuelo y se empapa como una bayeta
en un barreño. Pero le merece la pena.
Tenemos que
esperar más de media hora después del festejo dentro de la plaza. Llueve literalmente
a cántaros. Cuando escampa un poco, salimos escopetados al Rincón de Jaén,
donde nos encontramos con tres buenos amigos: Víctor el Alférez, Manuel y Alberto.
Nos ponen en
un tonel, donde damos cuenta de unas raciones muy ricas: morcillas, fritura de
pescado, jamón del bueno, queso del bueno, etc. Las acompañamos con cervezas,
riojas y finos. Nos marcamos unos cantes: el porompompero, María la Portuguesa,
enamoraos sin fronteras, clavelitos, ¡Que viva España! y algunas más. Dimas
presenta su última composición: El peregrino. Una francesa que está a nuestro
lado se une al sarao. Es una profesora de Burdeos que está allí con dos
compañeros suyos después de dejar a sus alumnos cenados y en la cama en un
colegio de Marianistas. Los chicos, que son de secundaria, han estado en la
plaza viendo la corrida y ahora descansan. Los profes se están relajando un
rato después de un día de duro trabajo con la tropa. La profesora francesa tiene
un buen castellano y muy buen humor. Pasamos un rato estupendo, cantando y
haciendo amistades internacionales.
Llegamos a
Leganés a eso de la medianoche, contentos y con ganas de que llegue la feria de
San Isidro 2019. ¡Viva Cabestro de grana y oro!
Carlos Cuadrado Gómez
Cronista de la agrupación
Cabestro de grana y oro