miércoles, 29 de mayo de 2019

NOVILLADA DEL 20 DE MAYO DE 2019


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CRÓNICA TAURINA
NOVILLADA DEL 20 DE MAYO DE 2019
PLAZA DE LAS VENTAS 

A la hora prevista, salíamos de la estación de Leganés-Central el Peli, Enrique, Virgilio y el Cronista. Para Virgilio era su primera tarde de toros con Cabestro de Grana y Oro. Adelanto que fue una tarde memorable para él y no nos cabe duda de que repetirá en años sucesivos. Reconozcamos que su compañía es de las que mejoran una tarde de toros.
En llegando a la Monumental de Las Ventas, Dimas nos alcanzó. Nadie sabemos a ciencia cierta de dónde venía. Dio explicaciones, pero no nos quedó claro el asunto. Respetemos a don Dimas y su vida secreta. Más tarde se nos unió Luis, el más joven del sexteto, gran aficionado y persona de buen trato.
Nos sentamos en el tendido cinco, fila 15, un lugar privilegiado para disfrutar de la corrida. La tarde era muy agradable: sol, el justo; calor, el justo. El tendido cinco, de sol, era soportable. Otros años, en el mismo tendido, nos hemos torrado.
La terna de novilleros la integraban tres jóvenes madrileños: Rafael González, Marcos Pérez y Fernando Plaza.
En el mundo taurino se coincide en que últimamente en las ferias hay pocas novilladas. ¿Si no tienen su espacio las figuras emergentes, cómo llegarán a ser figuras consolidadas? Cabestro de Grana y Oro apuesta por las nuevas promesas, de ahí que no falte a una de las novilladas de la feria de San Isidro, que es la feria más importante de la temporada taurina en el mundo mundial. ¡Más novilladas, señores empresarios! ¡Miren más por la fiesta y menos por los dineros! ¡Cochino dinero!
La novillada, en su conjunto, no estuvo mal, pero no entusiasmó. Se vieron “cositas”, algunas de gran calidad. La valoración que hizo nuestro experto, don Enrique Parejo, en opinión del Cronista y del resto de asistentes de Cabestro de Grana y Oro, fue exacta y certera: «La tarde ha sido positiva, nada más». Lo pasamos bien, porque el simple hecho de estar nosotros juntos es garantía de éxito, pero, en lo relativo al arte de Cúchares, ahí nos quedamos.
Los toros de Mayalde se portaron. Hay quien dice que no tenían gracia. Para Virgilio, no tenían trapío. Ahora bien, los toros, novillos de quinientos quilos, no se cayeron, embistieron medianamente bien y, si no hubo mejores faenas, fue por culpa de los toreros, que, aunque pusieron todas sus ganas, sólo estuvieron aseados.
Se guardó un respetuoso minuto de silencio al final del paseíllo por el fallecimiento de Fernando Domecq, nieto e hijo de ganaderos, un hombre que ha dedicado su vida al toro bravo con entrega y conocimiento. De sus pechos salió el famoso e inolvidable toro Jarabito, de feliz memoria en la feria de Sevilla de 1999.
Lo mejor de la tarde se vio en el cuarto, bajo la batuta de Rafael González. Fue la única oreja que se cortó, sobre todo por la estocada fulminante que dio a Chorlito I, un negro listón de 487 kilos, que cayó casi sin puntilla. Chorlito I fue bien lidiado. González estuvo brillante con el capote y luego, por supuesto, con la muleta. Lo picaron bien y las banderillas, de la mano de Jarocho y Víctor Pérez fueron, tal vez, lo mejor de la tarde. La petición fue mayoritaria y el presidente cedió a la presión del respetable. En opinión del Cronista, la oreja podía haberse no dado, y no hubiera pasado nada, pero dejemos las cosas como están.
Con su primero, Andaluz, González no pasó de la ovación. El pinchazo y la media tendida con que rodó Andaluz no dieron para más.
Marcos pasó por las Ventas sin pena ni gloria. Puso entusiasmo, pero se marchó de la plaza con un aviso y dos silencios como catedrales. ¡Que esos toritos, Atrevido y Joyero, daban para más, Marcos! Otra vez será.
Y Fernando Plaza sólo se llevó una ovación en el que cerraba el festejo: de Estafador podría haber sacado más, pero la estocada fue "normalita". El respetable estaba un poco aburrido y frío: pegar pases no es suficiente para las Ventas, hay que hacer un poco más. Alargó la faena y no se salvó del aviso. En el primero de su lote, Entrador, un precioso novillo negro bragado meano de 492 kilos, tuvo que soportar que el novillo se echara después de un pinchazo hondo, un descabello y un aviso. Lo que decimos, así no.
Se vieron puertas gayola y un lucido toreo de capote a lo largo de la tarde, hay que reconocerlo. Detalles acá y allá. Pero la tarde pasará al registro de corridas sosas en los anales del toreo.
Fuera del albero había vida, amigos. Destaquemos los dos puros Vega Fina que se fumaron el Peli y el Cronista. ¡Extraordinarios! Los encendieron saliendo de toriles el segundo toro y los disfrutaron hasta que las mulillas se llevaron al quinto, Joyero. Por cierto, no fue quinto bueno.
Y lo mejor, sin duda, fue el rato que pasamos en el Rincón de Jaén. ¡Qué rico todo! El acierto para coger un buen sitio fue aguantar las ganas de mear al acabar el festejo, e ir corriendo a este bar emblemático de las tardes de toros. Diez minutos después de llegar nosotros, el Rincón de Jaén se petó, como dice la gente.
Parecía que el personal del local esperaba nuestros cantes. Se acuerdan de un año para otro. Cantamos las habituales: María la portuguesa, El toro enamorao de la luna, Clavelitos, Enamoraos, etc. Fueron de gran ayuda las hojas de apoyo que, con buen criterio, trajo Dimas dobladas y distribuidas en varios bolsillos de su americana. Y hubo estreno, La gitana del Rastro de Madrid, con una calurosa acogida de público y crítica. Nos felicitaron empleados del lugar y parroquianos que escuchaban y se unían desde su sitio a nuestros cantos populares. Virgilio, que era la primera vez que venía, como ha quedado dicho, disfrutó como ninguno y aseguró, con chispas en los ojos, que esto no se lo perderá en el futuro por nada en el mundo. ¡Olé, Virgilio!
Antes de partir, nos obsequiaron con unos chupitos y unos helados. ¿Qué más podemos pedir?
El metro y el tren iban abarrotados de gente, a pesar de las horas y de que era un lunes. En Madrid, si algo no falta, es la marcha y el jolgorio. No todo van a ser penas.
A medianoche pisábamos de nuevo las calles de nuestro querido Leganés, con buen sabor de boca y el deseo de repetir la experiencia en años sucesivos.
¡Viva Cabestro de Grana y Oro!

Carlos Cuadrado Gómez
Cronista de la Agrupación
Cabestro de Grana y Oro


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