
CRÓNICA TAURINA
NOVILLADA DEL 20
DE MAYO DE 2019
PLAZA DE LAS
VENTAS
A la hora prevista, salíamos de la estación de Leganés-Central el
Peli, Enrique, Virgilio y el Cronista. Para Virgilio era su primera tarde de
toros con Cabestro de Grana y Oro. Adelanto que fue una tarde memorable para él
y no nos cabe duda de que repetirá en años sucesivos. Reconozcamos que su
compañía es de las que mejoran una tarde de toros.
En llegando a la Monumental de Las Ventas, Dimas nos alcanzó. Nadie
sabemos a ciencia cierta de dónde venía. Dio explicaciones, pero no nos quedó
claro el asunto. Respetemos a don Dimas y su vida secreta. Más tarde se nos
unió Luis, el más joven del sexteto, gran aficionado y persona de buen trato.
Nos sentamos en el tendido cinco, fila 15, un lugar privilegiado
para disfrutar de la corrida. La tarde era muy agradable: sol, el justo; calor,
el justo. El tendido cinco, de sol, era soportable. Otros años, en el mismo tendido,
nos hemos torrado.
La terna de novilleros la integraban tres jóvenes madrileños:
Rafael González, Marcos Pérez y Fernando Plaza.
En el mundo taurino se coincide en que últimamente en las ferias
hay pocas novilladas. ¿Si no tienen su espacio las figuras emergentes, cómo
llegarán a ser figuras consolidadas? Cabestro de Grana y Oro apuesta por las
nuevas promesas, de ahí que no falte a una de las novilladas de la feria de San
Isidro, que es la feria más importante de la temporada taurina en el mundo mundial.
¡Más novilladas, señores empresarios! ¡Miren más por la fiesta y menos por los
dineros! ¡Cochino dinero!
La novillada, en su conjunto, no estuvo mal, pero no entusiasmó. Se
vieron “cositas”, algunas de gran calidad. La valoración que hizo nuestro
experto, don Enrique Parejo, en opinión del Cronista y del resto de asistentes de
Cabestro de Grana y Oro, fue exacta y certera: «La tarde ha sido positiva, nada
más». Lo pasamos bien, porque el simple hecho de estar nosotros juntos es
garantía de éxito, pero, en lo relativo al arte de Cúchares, ahí nos quedamos.
Los toros de Mayalde se portaron. Hay quien dice que no tenían
gracia. Para Virgilio, no tenían trapío. Ahora bien, los toros, novillos de
quinientos quilos, no se cayeron, embistieron medianamente bien y, si no hubo
mejores faenas, fue por culpa de los toreros, que, aunque pusieron todas sus
ganas, sólo estuvieron aseados.
Se guardó un respetuoso minuto de silencio al final del paseíllo
por el fallecimiento de Fernando Domecq, nieto e hijo de ganaderos, un hombre
que ha dedicado su vida al toro bravo con entrega y conocimiento. De sus
pechos salió el famoso e inolvidable toro Jarabito, de feliz memoria en la
feria de Sevilla de 1999.
Lo mejor de la tarde se vio en el cuarto, bajo la batuta de Rafael González. Fue la
única oreja que se cortó, sobre todo por la estocada fulminante que dio a Chorlito
I, un negro listón de 487 kilos, que cayó casi sin puntilla. Chorlito I fue bien
lidiado. González estuvo brillante con el capote y luego, por supuesto, con la
muleta. Lo picaron bien y las banderillas, de la mano de Jarocho y Víctor Pérez
fueron, tal vez, lo mejor de la tarde. La petición fue mayoritaria y el presidente
cedió a la presión del respetable. En opinión del Cronista, la oreja podía
haberse no dado, y no hubiera pasado nada, pero dejemos las cosas como están.
Con su primero, Andaluz, González no pasó de la ovación. El
pinchazo y la media tendida con que rodó Andaluz no dieron para más.
Marcos pasó por las Ventas sin pena ni gloria. Puso entusiasmo, pero
se marchó de la plaza con un aviso y dos silencios como catedrales. ¡Que esos
toritos, Atrevido y Joyero, daban para más, Marcos! Otra vez será.
Y Fernando Plaza sólo se llevó una ovación en el que cerraba el
festejo: de Estafador podría haber sacado más, pero la estocada fue "normalita". El respetable estaba un poco aburrido y frío: pegar pases no es suficiente
para las Ventas, hay que hacer un poco más. Alargó la faena y no se salvó del
aviso. En el primero de su lote, Entrador, un precioso novillo negro bragado
meano de 492 kilos, tuvo que soportar que el novillo se echara después de un pinchazo
hondo, un descabello y un aviso. Lo que decimos, así no.
Se vieron puertas gayola y un lucido toreo de capote a lo largo de
la tarde, hay que reconocerlo. Detalles acá y allá. Pero la tarde pasará al
registro de corridas sosas en los anales del toreo.
Fuera del albero había vida, amigos. Destaquemos los dos puros Vega
Fina que se fumaron el Peli y el Cronista. ¡Extraordinarios! Los encendieron saliendo
de toriles el segundo toro y los disfrutaron hasta que las mulillas se llevaron
al quinto, Joyero. Por cierto, no fue quinto bueno.
Y lo mejor, sin duda, fue el rato que pasamos en el Rincón de Jaén.
¡Qué rico todo! El acierto para coger un buen sitio fue aguantar las ganas de
mear al acabar el festejo, e ir corriendo a este bar emblemático de las tardes
de toros. Diez minutos después de llegar nosotros, el Rincón de Jaén se petó,
como dice la gente.
Parecía que el personal del local esperaba nuestros cantes. Se acuerdan
de un año para otro. Cantamos las habituales: María la portuguesa, El toro enamorao de la luna, Clavelitos,
Enamoraos, etc. Fueron de gran ayuda las hojas de apoyo que, con buen
criterio, trajo Dimas dobladas y distribuidas en varios bolsillos de su
americana. Y hubo estreno, La gitana del
Rastro de Madrid, con una calurosa acogida de público y crítica. Nos felicitaron
empleados del lugar y parroquianos que escuchaban y se unían desde su sitio a
nuestros cantos populares. Virgilio, que era la primera vez que venía, como ha
quedado dicho, disfrutó como ninguno y aseguró, con chispas en los ojos, que
esto no se lo perderá en el futuro por nada en el mundo. ¡Olé, Virgilio!
Antes de partir, nos obsequiaron con unos chupitos y unos helados.
¿Qué más podemos pedir?
El metro y el tren iban abarrotados de gente, a pesar de las horas
y de que era un lunes. En Madrid, si algo no falta, es la marcha y el jolgorio.
No todo van a ser penas.
A medianoche pisábamos de nuevo las calles de nuestro querido
Leganés, con buen sabor de boca y el deseo de repetir la experiencia en años
sucesivos.
¡Viva Cabestro de Grana y Oro!
Carlos Cuadrado Gómez
Cronista de la Agrupación
Cabestro de Grana y Oro
Un diez para el cronista
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