jueves, 23 de mayo de 2024

NOVILLADA DEL 21 DE MAYO DE 2024


NOVILLADA EN LAS VENTAS

FERIA DE SAN ISIDRO
21 de mayo de 2024

Es la primera vez que Cabestro de Grana y Oro ve una puerta grande en la Monumental de las Ventas. El sexto de la tarde, Iluminado, castaño de 505 kilos, es al que corta las dos orejas Jarocho, un novillero burgalés de veinte años, que se juega literalmente la vida con arte, técnica y valor. Iluminado es un toro de diez que, a pesar del fuerte castigo en la suerte de varas (el picador se pasa mucho de la raya), se mantiene activo y con transmisión durante toda la faena. Lo mejor de la tarde en el capote lo hace Jarocho cuando lo recibe. El tercer par de banderillas es de desmonterarse, como de hecho hace Roberto Martín, que ya en el tercero hizo una brega extraordinaria. Jarocho en la muleta está superior. El toro le pone en un serio aprieto (susto que no llega a revolcón), pero él puede al toro. Lo mejor se lo vemos toreando al natural, que es por donde Iluminado mejor entra. Se masca el peligro, pero sin alejarse de los cánones del toreo. Cuando entra a matar, Jarocho va a por todas y mete un estoconazo que le vale dos orejas. 

El presidente le había negado a Jarocho la del tercer toro, mejor dicho, la del sobrero, un negro listón de 489 kilos, de nombre Bananero. El tercero era Adulador, pero fue devuelto a los corrales por flojo: después del primer encuentro del caballo se caía sin remedio. En el Tendido 7, mientras tanto, se produjo una bronca monumental entre ellos, que acabó con la detención de un fulano por parte de la Policía Nacional. Creemos que la cosa pasó a las manos y algún mamporro hubo. Menos mal que los cabestros de Florito les quitaron el protagonismo y se llevaron a Adulador con la facilidad y la elegancia que les caracteriza. Ovación a Florito y sus cabestros, ocho esta vez. Como digo, Jarocho con Bananero lo hizo muy bien. Correctos los picadores y estupenda la brega de Roberto Martín. Jarocho estuvo bien con la muleta, con la derecha y al natural. El toro rodó con una estocada casi entera, pero caída. La petición fue mayoritaria, menos por la de este Cronista que escribe. Alabo la decisión del presidente. Las Ventas son las Ventas.

Por si alguien lo pregunta, este año hemos ido siete componentes de Cabestro de Grana y Oro: el Peli, Dimas, Eulogio, Luis (su hijo), Enrique, Nano y el Cronista. El viaje de ida en tren y en metro se nos dio de perlas, todo fue rodado. Como la tarde estaba lluviosa, no sólo que amenazara lluvia, pillamos unas entradas al resguardo de las inclemencias en la Grada del Tendido 5, que es nuestra zona habitual. Hicimos bien: ver una corrida mojándose es muy desagradable. El Peli trajo unos puros de Nicaragua muy ricos, que compartió con el Cronista. ¡Ay, Nicaragua, Nicaragüita, la flor más linda de mi querer!, que cantaban los de Palacagüina. 

Nos fijamos en el tío que lleva el cartelón, o tablilla, donde se anuncia el nombre del toro y el peso. Ese cartelón pesa lo suyo y el menda tiene sus años. Investigando damos con su nombre: Alejandro Polo. Vive en Fuenlabrada y va en metro a las Ventas todas las tardes. El nombre técnico de su función es: "Servicio de cartel de peso". A ojo le echamos unos setenta años. Este año saca el cartel como un nazareno cargando con la cruz. Cojea o arrastra la pierna izquierda: al cabo de los años y los festejos, el cartelón pasa factura. Es muy posible que el señor Polo muera de viejo en la plaza con el cartel al hombro. Olé por este operario.

Entre salida y salida del señor Polo, transcurren las faenas. Volvamos a ellas.

Aunque la primera parte de la corrida está sosa, hay que reconocer que los novillos de Fuente Ymbro dan la talla con creces. Cuando los arrastran las mulillas, reciben todos (menos Adulador) una ovación del público.

Alejandro Peñaranda, 22 años, natural de Iniesta (Cuenca), abre el festejo. Con Botellero, castaño claro de 514 kilos, está correcto, nada más. Hay alguna buena tanda al natural y mata a la segunda con una estocada entera. Sin embargo en el cuarto, Sacacuartos, un jabonero precioso de 510 kilos, corta una oreja muy merecida, con lo cual eleva el tono del festejo, que estaba bastante frío y, de paso, anima a sus compañeros de cartel. Pone unas banderillas muy bien puestas un banderillero con hechuras de cuadro de Botero, grandón y con buen culo, para que se me entienda, que aprecia el respetable. Con la muleta, Peñaranda tiene una cogida sin cornada, gracias a Dios, de la que se sobrepone. El toro se cuela por el pitón derecho con mucha facilidad, pero Peñaranda no se amilana. Lo mejor es el toreo al natural y la gran estocada con que remata la faena y consigue la oreja.

Ismael Martín nació en Zúrich (Suiza) hace 21 años. La torería la aprendería en las vacaciones de verano en algún pueblo de Ávila, de donde es la familia. Le falta oficio y técnica, pero los suple con el gran valor que tiene. En el segundo, Indómito, negro bragado de 493 kilos, quiere lucirse con las banderillas, pero lo que hace es "deslucirse". Con la muleta está poco aseado: le engancha el toro no sé las veces. Como enseña al toro lo que no se le debe enseñar, se le cuela con muchísimo peligro por ambos pitones. Le mata con una sola estocada, pero eficaz. Pensábamos que el quinto, a pesar del refrán, sería malo. Nos equivocamos, menos mal. Ismael vuelve a poner las banderillas, ahora con acierto y aplausos: los tres pares merecen nuestra aprobación. Comienza el tercio de muleta con una tanda de rodillas de mucho mérito. Continúa arriesgando el pellejo, con la derecha y al natural. Insisto: de técnica, flojo. La estocada es indiscutible y el respetable pide mayoritariamente la oreja. Pensemos que son novilleros, no figuras consagradas del toreo. Venga, se la merece. Y el suizo se pone más contento que unas castañuelas.

Es difícil ver la salida a hombros de Jareño por la Puerta Grande. Un bosque de brazos en alto sosteniendo un móvil y haciendo fotos con los flashes lo impide. Es más importante el recuerdo que el directo, cosas de nuestra sociedad, yo diría defecto. Conseguimos verlo un poco gracias a nuestra altura (talla). El torero va muy emocionado, con signos de haber llorado de felicidad. No me extraña. Si para los taurinos es un momento especial, para él ni te cuento, tiene que ser como estar en la misma gloria. ¡Enhorabuena, torero!

Corriendo nos vamos al Rincón de Jaén, donde pillamos un buen trozo de barra antes de que se abarrote de gente. Las cervezas y los vinos (este año hay más variedad en la petición) los acompañamos de unas raciones divinas de pescaíto frito y de chopitos. Uno no sabe cuándo empezará el cante, como sucede con el salto de la verja en el Rocío. No sé en qué momento nos arrancamos con el Porompompero y seguimos con María la Portuguesa, Clavelitos, Enamoraos sin fronteras, El torito enamorao de la luna, Una gitana del Rastro de Madrid, Que viva España, etc. Se unen al cante otros comensales del local, que se pone muy animado. Terminamos con unos chupitos y unos helados por parte de la casa, y pagando, claro. Nos quieren en el Rincón de Jaén, pero no tanto.

Volvemos a Leganés en el coche de Luis unos y otros en transporte público. Todos contentos de haber disfrutado de una tarde estupendísima de toros con amigos. Lo hemos pasado realmente bien. ¡Viva Cabestro de Grana y Oro!

Carlos Cuadrado Gómez

Cronista de la Agrupación Cabestro de Grana y Oro

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