lunes, 29 de mayo de 2017

CRÓNICA TAURINA NOVILLADA DEL 22 DE MAYO DE 2017

CRÓNICA TAURINA
NOVILLADA DEL 22 DE MAYO DE 2017
PLAZA DE LAS VENTAS

Resultado de imagen de fumando un puro en la plaza de toros

Nueve fueron los asistentes a la convocatoria de Cabestro de grana y oro para acudir a la novillada del 22 de mayo de 2017 en la plaza de Las Ventas. Sus nombres: Enrique, Luis, el Puñales, el Peli, Nano, Víctor el Alférez, Alejandro (hijo de Víctor), Dimas y Carlos.
Las entradas estaban en el Tendido Bajo 5, sol, por supuesto, fila 11.ª. ¿Quién tiene miedo al sol con una buena gorra? En ese tendido, los tres primeros toros se pasan bajo los ardientes rayos solares, pero a partir del cuarto toro, si uno no ha sufrido una lipotimia y ha habido que llevarle a la enfermería, se disfruta de la corrida en la sombra. ¡No nos quejemos tanto, caray, que la vida está muy cara y somos capaces de aguantar media pedrada!, digo yo.
A las siete sonaron los clarines, la orquesta se arrancó con España Cañí y comenzó el paseíllo.
En la crónica de hoy iremos toro a toro y no por lotes como en anteriores ocasiones. Seremos sintéticos al comentar por tercios cada faena, y lo más interesante, sin duda, serán los comentarios del Puñales y del Maestro Enrique al finalizar cada faena ("el veredicto"). Recogemos sus palabras como oráculos de la tauromaquia, que saben un güevo, con perdón, de toros, dicho sea con el permiso del ínclito y hoy no presente por causas justificadas don Antonio Morales.
Permítasenos hablar de toros y no de novillos, porque la envergadura y la cuerna de los morlacos lo permiten. Los ganaderos de El Montecillo no han ahorrado en pienso, los traen hermosos y lustrosos.
Primer toro: Zapateador, 505 kilos, negro. Novillero: Jesús Enrique Colombo.
Zapateador sale parado, distraído, escarba.
Luego también entra parado al caballo y cabecea; le dan tres puyazos.
Las banderillas las pone el venezolano Colombo en persona. Son tres pares superiores, recibe una gran ovación.
Colombo brinda al público. En la primera tanda de naturales, el toro se arranca galopando, pero la faena es normalita y floja por el pitón izquierdo. No hay ligazón.
Pincha en el primer intento. En el segundo intento parece que la espada entra bien.
Veredicto:
Maestro Enrique: «Toro sobrado de kilos, ha andado poco en el campo, más pienso que hierba, falto de casta. El torero, normalito».
El Puñales: «Toro manso, después bueno; se ha venido arriba y luego abajo. Torero con prisas. No me han gustado las banderillas».
En estos momentos el Peli y Carlos encienden un puro, marca “Manuel Alonso”. Son puros nicaragüenses muy ricos. Nadie más se anima.
Segundo toro: Sillero, 473 kilos, castaño claro bocidorado. Novillero: Pablo Aguado.
Sillero sale trotón, sin fijeza. Entra saltando al capote.
En el caballo es bueno, mete los riñones. El primero es un señor puyazo. Después del segundo, se pide el cambio.
El primer par de banderillas lo clavan en la herida de la puya, malo para el toro que pierde sangre de más. Los otros dos pares, maluchos.
La primera tanda del sevillano Aguado es buena. Pero el resto es un pegar pases pa na. Aguado va acelerado. Al natural no liga, falta arte.
Buen trasteo antes de entrar a matar, pero en el primer intento pega un navajazo al toro. En el segundo, bien. Luego el puntillero levanta al toro y se oye un aviso. Se aplaude al toro cuando lo retiran las mulillas.
Veredicto:
Maestro Enrique: «De más a menos. No ha habido torero».
El Puñales: «Un torazo. Faena muy rápida y sin emoción».
Unas chinas, coreanas o japonesas muy guapas, no sabemos bien el país de origen, que están cerca de nosotros se marchan. Según Enrique son chinas.
Tercer toro: Zapateadoro, 518 kilos, negro salpicado. Novillero: Rafael Serna.
Zapateadoro es un toro precioso. Tiene querencia a los toriles. Engancha y desarma al sevillano Serna en los lances de capote.
En el caballo cabecea, no se emplea, no trasmite. El segundo puyazo, vale. Le damos un aprobado al picador que mueve bien al caballo. Gusta al respetable el quite de Colombo por chicuelinas y rematado con media verónica.
Sólo es bueno el segundo par de banderillas. El toro está muy parado, no se mueve.
En la muleta a Zapateadoro le falta casta y bravura. Lo mejor, la primera tanda. Luego engancha con frecuencia la muleta, no emociona, y Serna no liga.
La estocada es en la zona de toriles, entera, pero un poco ladeada. Apuntillan a la primera, menos mal.
Maestro Enrique: «50%/50% torero/toro. Todo flojo».
El Puñales: «Ha matado bien. Punto».
Cuarto toro: Ratonero, 482 kilos, negro salpicado bragado meano girón axiblanco. Segundo del lote de Jesús Enrique Colombo.
LO MEJOR DE LA TARDE. ¡ATENCIÓN!
Aunque Ratonero sale suelto, entra bien al capote, embiste, tiene más recorrido de sus hermanos. Colombo remata el recibimiento con una media verónica de bella factura.
Ratonero entra al caballo de lejos, galopando, con ganas, mete los riñones. Y el picador, Gustavo Martos, hace bien su trabajo. El respetable se lo reconoce.
El tercio de banderillas es espectacular. Colombo levanta a la plaza con cada par. El segundo par, que es al quiebro, es el mejor. Colombo tiene que saludar al respetable.
Con la muleta, tanto por la derecha como al natural, Colombo da la talla y Ratonero repite la embestida con ambición. La faena se va salpicando de ovaciones.
El trasteo previo a entrar a matar es de gran valor, eficacia y belleza. Colombo entra a matar a corazón abierto y consigue una gran estocada. Ratonero le da un palazo en la rodilla que lo deja cojo y un poco mareado. Suena un aviso. Da igual. Ratonero cae y el puntillero acierta.
La petición de oreja es unánime en la plaza, que se llena de pañuelos blancos. Incluso los del 7 piden la oreja. Sólo hay dos sujetos que no sacan el pañuelo blanco: el Puñales y el presidente, que niega la oreja a Colombo. Se produce una bronca monumental, como nunca un servidor había oído.
Colombo da la vuelta al ruedo con gran aceptación del respetable, que valora su faena y lamenta la injusticia del presidente.
Veredicto:
Maestro Enrique: «Oreja merecida y no conseguida».
El Puñales: «Muy buen toro. Torero bravo, pero con la actitud de Neimar. Por lo que se ha quejado por el golpe en la rodilla, no se merece la oreja». ¡Qué duro es el Puñales, no les pasa ni media a los toreros!
Quinto toro: Ilustrado, 515 kilos, negro salpicado. Segundo del lote de Pablo Aguado.
Ilustrado sale bien a la plaza y entra bien al capote.
Aguado lleva bien a Ilustrado al caballo, pero el picador es penoso, invade las líneas y pica trasero. Le chilla el público al unísono: ¡Picador, qué malo eres!
Las banderillas, de transición. El tercer par se lo ponen en la barriga. ¡Así no podemos, caray!
En la muleta hay emoción por el peligro que tiene Ilustrado, sobre todo por el pitón izquierdo. En una colada, que deja a la plaza sin aliento, Aguado salva la vida de milagro.
Las tandas por la derecha son de gran torería y levantan al público, que ovaciona a Aguado. Todos somos conscientes del peligro que tiene Ilustrado. Remata con un trincherazo muy eficaz y artístico.
Aguado da la estocada como si fuera recibiendo, sin serlo del todo. Entra toda ella, pero está un poco tendida.
Gran ovación. No hay petición de oreja. Saludo desde el tercio.
Veredicto:
Maestro Enrique: «Compás y temple».
El Puñales: «Más peligro que en una tormenta».
Sexto toro: Mensajero, 511 kilos, negro salpicado. Segundo del lote de Rafael Serna.
Mensajero sale bien de los toriles, animado, como si fuera a entregar una carta importante, haciendo honor a su nombre. Tiene un galope alegre y bonito, pero brinca al entrar al capote. Luego abandona los brincos, pero Serna no le saca provecho.
Le dan mil o dos mil capotazos para llevarlo al caballo. En el caballo Mensajero derrota mucho. Pedro Muñoz, el picador, le aplica un señor primer puyazo que lo deja derrengado. En el segundo hubiera salido a buscarlo a la puerta del colegio si hubiera hecho falta, pero por su santo castoreño que Muñoz lo picaba. Venga, vale. Se oye el mismo grito de antes: ¡Picador, qué malo eres!
Las banderillas, a la remanguillé.
Mensajero es mansurrón y, a medida que avanza la faena, el defecto crece. Busca chicha, mira al torero con mucho peligro, pero no hay na de na. El novillero tampoco se acopla. Sosos los dos. Serna trastea un poco y va a por el acero.
La estocada, atravesada, pero eficaz. ¿Eficaz? No sé, luego tiene que darle 4 golpes de descabello. Nano le grita: «¡Sácale la espada, macho!». Serna hace caso y, por fin, como digo, en el cuarto descabello cae Mensajero.
Veredicto:
Maestro Enrique: «Pobre toro».
El Puñales: «Faena muy deslucida para cerrar plaza».
*
Y comienza la segunda parte de la tarde. Los jóvenes, Alejandro y el Puñales, se retiran para estudiar. Ansina es la vida. El resto nos vamos al Rincón de Jaén, donde pasamos un rato glorioso entre finos, cervezas, raciones y cantes españoles. Entre las novedades, un entrecot cortado en tiras que está divino. Dimas saca su carpeta y, aparte de Enamoraos y otras canciones de este cantautor popular, atacamos Ese toro enamorao de la luna, Que viva España, Clavelitos, etc. El Rincón de Jaén se viene arriba y se une a nuestras voces. El Alférez, todo hay que decirlo, da la talla en el comer, el beber y el cantar. Del resto, ¿qué os voy a contar?
Nos despiden con unos sorbetes de cava y unos bombones helados. Y nos vamos tan contentos al metro, pasadas las once y cuarto de la noche. Sin duda, volveremos.
¡Viva Cabestro de grana y oro!

Carlos Cuadrado Gómez
Cronista del la agrupación
Cabestro de grana y oro


1 comentario:

  1. Es una verdadera lástima que los presidentes no conozcan bien el reglamento: tengo entendido que la primera oreja la otorga el público. En fin, otra vez será, amigo Colombo.
    Un saludo para todos.
    Ramón.

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