domingo, 28 de febrero de 2016

TERTULIA TAURINA 2016

TERTULIA TAURINA 2016
26 DE FEBRERO DE 2016
Café-restaurante Élite II (Leganés)

 

Tres suelen ser los diestros del cartel de una corrida de toros. Son excepciones las corridas de un solo matador o de más de tres. Lo del tres, que es un número con mucho predicamento, viene a que este es el Tercer encuentro taurino de la federación Cabestro de grana y oro, perteneciente al club de atletismo y cultural El Burro Veloz. El director de lidia de estos encuentros es don Dimas Peláez Navero, que ejerce su función con esmero, pendiente de que el acto se desarrolle correctamente y dentro de los cánones de la buena educación y la tolerancia.
La afluencia de participantes ha sido superior a la del año pasado. El Cronista contó veintitrés, entre mujeres, hombres y niños, particulares y representantes de distintas agrupaciones (Burro Veloz, Enamoraos sin fronteras, Cabestro de grana y oro, Peña del Banderín).
Don Dimas abrió el acto con una grata introducción y recordando a los asistentes las normas por las que nos íbamos a regir, especialmente en los turnos de palabra, réplicas y contrarréplicas. Y dio paso a los ponentes.
Las primera ponencia estuvo a cargo de don Juan Areste Horcajo, que hizo una larga disertación sobre la Real Maestranza de Sevilla: historia, edificio, actividades y anécdotas destacadas. El respetable escuchó con la boca abierta las palabras de este sevillano de adopción, que trasuda sevillismo por los cuatro costados. La información se entreveró con su entusiasmo y su amor a la ciudad de la Torre del Oro. Cerrada ovación.
Después don Rafael Román Medina nos habló del caballo y el toro, de ese maridaje necesario para ambos animales, en el que siempre entra un tercero, que es el ser humano. En el campo, el caballo no es un lujo, sino un compañero imprescindible para las tareas de la agricultura y la ganadería. Don Rafael nos contó algunas anécdotas personales de su niñez: del hermoso caballo del que disfrutó siendo adolescente y de las diferencias que hay entre ir en burro o ir a caballo. Cerrada ovación.
Don Carlos Cuadrado Gómez abordó la segunda parte de “La copla y el toro”. Hizo mención de cuatro hitos de la canción de los últimos tiempos: Isabel Pantoja y su Marinero de luces, compuesto por el inigualable José Luis Perales tras la muerte de Paquirri en Pozoblanco; el Fary y su Torito bravo; Rocío Jurado, la más grande, con su copla La mujer del torero;  y, cómo no, Manolo Escobar y su Minifalda. Ovación.
Por último, Antonio Morales López-Reina dedicó unos minutos muy sabrosos al recorrido que hace el toro del campo a la plaza. Es algo muy complicado y peligroso, que requiere gran pericia y valor en los que hacen el embarque de los toros que se lidiarán en alguna de las plazas de la Piel de Toro. Además nos explicó cómo se hace el sorteo de los toros antes de la corrida, entre el mayoral y los banderilleros de los matadores. Don Antonio es un sabio en esta materia, pues, según tiene entendido el Cronista, es el único de los presentes que ha tocado pelo. Cerrada ovación.
Mientras tanto, los asistentes degustaban unas ricas raciones de jamón, queso, patatas bravas, patatas alioli, orejas, lacón y calamares, regadas con rica cerveza y vinos de exquisito buqué, tintos y blancos.
A continuación, don Dimas dio la palabra a todos los asistentes que, uno a uno, opinó libremente sobre la fiesta de los toros o sobre lo que quiso. Y comenzó el temple de guitarra, con los tocaores Ángel el Peli y Carlos el Maestro. Tantas fueron las canciones que se cantaron y se tocaron que El Cronista perdió la cuenta. Pudimos escuchar Clavelitos, El himno de los enamoraos, rumbas de todo tipo, pasodobles, sevillanas en tono mayor y el tono menor, alguna bulería, algún fandango, El emigrante, Atención amigo conductor, Soy minero, El vino que tiene Asunción, Por el puente de Aranda  y un largo etcétera.
Como tiempo ni hora no se atan con la soga, la fiesta, pasada la una y media de la noche, terminó. Salimos a la calle con ganas de volvernos a ver pronto y felices de haber pasado un rato muy agradable con amigos antiguos y nuevos. Y, ya se sabe, hechas las despedidas, cada mochuelo a su olivo, es decir, cada uno a su casa, a recogerse y a ponerse en brazos de Morfeo, que no son malos brazos.
Amigos, la Feria de San Isidro está a la vuelta de la esquina. Allí nos veremos.
Un saludo.
Carlos Cuadrado Gómez
Cronista de la agrupación
Cabestro de grana y oro


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