viernes, 28 de febrero de 2014

TERTULIA TAURINA: 20 DE FEBRERO DE 2014

CRÓNICA DE LA TERTULIA TAURINA
DEL 28 DE FEBRERO DE 2014
EN ÉLITE II – LEGANÉS

El pasado 28 de febrero de 2014, a las 21:00 h, tuvo lugar la tertulia que don Dimas Peláez Navero, como representante destacado de la agrupación Cabestro de grana y oro, organizó para charlar amigablemente sobre la fiesta de los toros en cualquiera de sus modalidades. La tertulia taurina no hubiera sido posible sin la iniciativa y la convocatoria de Dimas, a la que acudimos un puñado de amigos, quince en total, en los que había defensores, detractores e indiferentes al fenómeno taurino, tal y como se desarrolla en la actualidad en España, Hispanoamérica y el sur de Francia. Pudimos exponer nuestros puntos de vista con libertad y orden –de ambas cosas fue celoso guardián Dimas−, y disfrutamos de un rato muy divertido frente a un vino y unas raciones, muy ricas por cierto.
En estas crónicas, uno gusta de ver escrito su nombre, para decir allí estuve yo y me lo pasé como un enano. Dado el ambiente distendido del acto, nos tomamos la libertad de omitir las fórmulas de tratamiento, como don o doña, y de los apellidos, salvo si son estrictamente necesarios para la identificación de tal o cual individuo. Tampoco hacemos referencia a los parentescos o relaciones de amistad, pues la lista debe ser ágil y no cansar con el abolengo y la vida y milagros de los integrantes. Los asistentes fueron: Dimas, Antonio, Carlos, Pedro Ramos, Virgilio, Eva, Pablo, Eulogio, Yolanda, Custodia, Enrique, Jesús, José, Álvaro y Marina.
La sala que amablemente nos prestaron los dueños del Élite II estaba adornada con los carteles de la tarde de toros en que murió Manolete, en la plaza de Linares. Aquella corrida tuvo lugar el 28 de agosto de 1947, que era jueves para más señas. El cartel lo integraban Manolete, Gitanillo de Triana y Luis Miguel Dominguín. Tarde triste y mítica para el mundo de los toros. Además había carteles de diversos encierros populares, y de fondo se oían pasodobles tan taurinos y emocionantes como Suspiros de España, El gato montés España cañí. Del acondicionamiento y ambientación se habían ocupado Dimas y Antonio.
 La tertulia taurina comenzó con los diez minutos de retraso que la cortesía aconseja. La abrió Dimas con una bienvenida, una exposición de motivos y una brillante reflexión filológica sobre la presencia de la terminología taurina en la lengua coloquial. ¿A quién no le han echado un capote alguna vez? ¿Quién no ha estado al quite en más de una ocasión? ¿Y lo bien que se ven los toros desde la barrera? ¿Alguien puede decir, sobre todo si está entrado en años, que nunca ha recibido un puyazo o que no hay días en los que está pal arrastre?
Luego Dimas pasó el testigo al primer ponente, Carlos, que habló del origen de la tauromaquia y de tres espadas capitales para la historia del toreo: Cúchares, al que debemos el uso artístico de la muleta con la diestra; Juan Belmonte, que inventó el toreo moderno, caracterizado por la quietud y por los tres tiempos de la lidia: parar, templar y mandar; y Manolete, que llevó a la máxima expresión estética las aportaciones de Joselito y Belmonte. De Manolete se dieron algunos detalles sobre su muerte (en Linares, 1947) y sobre su vida sentimental, todos ellos muy sabrosos.
La segunda ponencia corrió a cargo de Antonio, que era el único que se ha vestido de corto (ha toreado vaquillas y dicen que algún novillo) y que ha practicado de modo cuasi profesional el correr encierros, el pastoreo y el recorte. O sea, el único que en la sala hablaba con conocimiento de causa. Expuso las características técnicas de los encierros, hizo un recorrido por los principales (Pamplona, San Sebastián de los Reyes, Navalcarnero, etc.), indicando sus peculiaridades, y dio el nombre de los principales corredores y recortadores de Madrid. Terminó con una crítica a la situación de los encierros de Leganés, que, de estar en el quinto lugar de importancia en la Comunidad de Madrid, han bajado en el escalafón hasta el grupo de cola. Don Antonio Morales López-Reina −permítaseme el don para este maestro, aunque sólo sea por una vez− recibió una merecida ovación por parte del respetable.
A continuación, Dimas dio la palabra a los asistentes, que pudieron preguntar a los ponentes –más a Antonio, todo hay que decirlo− y luego manifestar su opinión sobre la fiesta de los toros. Las opiniones fueron diversas y bien fundamentadas todas ellas. La mayoritaria, como es lógico en una tertulia taurina, estaba a favor de la fiesta. También hubo opiniones totalmente contrarias y la de aquellos que mostraban indiferencia. El respetable respetó respetuosamente todos los pareceres, que fueron expresados con total libertad y buen humor. Hecha esta ronda, se abrió el tercio de la tertulia libre y desorganizada, donde cada cual tocó el tema que quiso.
En general, aunque parezca mentira, el personal no estaba muy de acuerdo con el toreo de José Tomás, fundamentalmente porque un torero no sale a la plaza a que le pille el toro. Si el toro le pilla por hacer su arte, bien vale, pero el torero no es un gladiador romano, es un artista. Tampoco se estaba a favor de espectáculos como el del toro de Tordesillas donde, se decía, se hace sufrir al animal sin necesidad. Se ensalzaron los buenos haceres de grandes figuras del pasado y del presente, como Paco Camino, Enrique Ponce o Morante de la Puebla. Mientras tanto se daba buena cuenta de unas raciones exquisitas de patatas bravas, lacón, orejas y calamares, y de unas copas de vino tinto. Más tarde se tomaron los cafés, los chupitos y algún que otro pelotazo. Hubo moderación en todo momento.
Se sacó una guitarra española. Y se cantaron con mucha pasión canciones con gran sabor taurino, como Francisco Alegre Ese toro enamorao de la luna. El vinillo había aclarado la voz a la concurrencia, y continuamos con algunas composiciones de Dimas: Enamorao, niña, de ti e Himno de la Peña El Banderín. Y el cante no paró: Que viva EspañaClavelitos; Atención, amigo conductor; etc. Cuando sonó la sevillana Algo se muere en el alma cuando un amigo se va, las primas (Yolanda y Marina) y Eva se lanzaron al ruedo y bailaron con mucho salero. Por último, por la megafonía sonaron unos pasodobles que todo el mundo se puso a bailar como en una fiesta de pueblo.
La velada nos dejó buen sabor de boca y ganas de convocar otras tertulias como esta, aunque sea para tratar otros temas de interés común. ¡Olé, olé y olé!

Leganés, 4 de marzo de 2014
Carlos Cuadrado Gómez
El cronista

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