NOVILLADA EN LAS VENTAS
FERIA DE SAN ISIDRO
26 de mayo de 2026
26 de mayo de 2026
Hemos reunido en la tarde de hoy a diez aficionados, un número importante para esta agrupación taurina. A saber: Dimas, Enrique, Eulogio, Luis, Virgilio, Ino (de Inocencio), Fernando el Enamorao, el Peli, Nano y Carlos el Cronista.
Conseguimos unas entradas muy apañadas en el Tendido 5 Bajo, fila 13, asientos del 27 al 36. La tarde es muy calurosa (eso no nos acobarda): 3 toros de sol, 3 toros de sombra.
Hacemos los rituales preceptivos de Cabestro de Grana y Oro: adquisición de las entradas en las taquillas de la plaza, acosados por los reventas; visita al patio de cuadrillas; fotografía en la estatua del maestro Antonio Bienvenida. El mundo del toreo es muy supersticioso: los toreros hacen con la punta del pie una cruz en la arena del ruedo antes del paseíllo; nosotros, la foto con Antonio Bienvenida. ¡Suerte, maestros!
Los novillos del Conde de Mayalde, en torno o por encima de los 500 kg, dan la talla. Embisten, no se caen, tienen chispa, son bravos. ¿Y los toreros? Hum. Ha habido de todo: desde el que nos ha matado de aburrimiento hasta el que ha salido por la puerta grande.
Abre la tarde Emiliano Osornio, novillero mexicano nacido en 2003. Que su apoderado sea el gran Curro Vázquez, nos crea unas expectativas sobre él que, con el paso de la tarde, se ven frustradas.
Fortunito (castaño, 485 kg), su primero, se va con un aplauso en el arrastre, cosa que no consigue Emiliano, que está con miedo y soso en todos los tercios. Mala señal. Con el capote, se le para Fortunito, pero es que Emiliano le pone pocas ganas. Hace tanto calor, que una señora se desmaya cerca de nosotros y vienen las asistencias a reanimarla. Más interés tiene el desmayo que lo que pasa en el ruedo. El picador le pica ¡cuatro veces!, mal, como un animal. La brega es pesima durante las banderillas: los banderilleros más parecen arqueros de Robin Hood que toreros. ¡Ay! Y en la muleta, con más miedo que vergüenza, Emiliano da algún derechazo pasable. Tiene que entrar a matar dos veces. Dice Enrique: "No le veo torero". Tendremos que esperar al cuarto de la tarde.
Con el cuarto, Guardamonte (castaño salpicado, 505 kg), parece que Emiliano está un poco más entonado. Torea bien a la verónica. Al picador le daremos un triste "vale", nada más. La lidia es penosa; aun así, el segundo par de banderillas es sobresaliente. Y con la muleta diremos que Emiliano está "correcto", pero no transmite "na de na". La primera estocada se sale fuera sola, escupida; en la segunda, entra toda; hay dos descabellos. Dice Enrique: "Regulín, regulán, no remata bien Emiliano". Tiene que mejorar mucho para volver a las Ventas.
Si nos aburrimos con Emiliano, con Pedro Montaldo, novillero viejo, 27 años, de Guadalajara (España), ni te cuento. Del aburrimiento pasamos al hastío. Por algo no sube a matador de toros el tal Montaldo.
El segundo de la tarde, Barrenero (castaño, 492 kg), es un torito muy bueno para alguien que sepa torear y no se cague de miedo. No consiguen centrarlo al salir y le dan dos puyazos que lo desgracian. ¡Picador, qué malo eres! Sólo es extraordinario el tercer par de banderillas. Pero luego la faena de Pedro es deslabazada, no se cruza, usa la muleta como una pértiga. El toro le desarma en el último tercio. Tras un pinchazo, mete la espada hasta dentro (como desde nuestra posición no la vemos bien, no podemos hacer una valoración). Y se produce un frío intenso en el público, a pesar de que el sol nos castiga sin piedad. Dice Enrique: "Sólo le doy medio punto". Queda todo dicho.
Y Montaldo se enfrenta al quinto de la tarde, Extranjero (negro salpicado, 505 kilos), porque le toca el turno, nada más. Y más de lo mismo. Entra al relance al caballo, luego el picador lo estropea con dos puyazos largos y agresivos. Ponen las banderillas al sobaquillo; casi pilla a un banderillero por neglicencia del matador que tiene que protegerle. ¿Dónde han recibido las clases de brega? ¡La brega también es toreo, queridos! Resumamos la faena de muleta: mucho miedo, aburrimiento, mucho miedo, toneladas de aburrimiento. Menos mal que atina con la espada y el animal cae sin puntilla. ¡Hasta nunca, Montaldo!
Por fin, llegamos a lo mejor de la tarde con Julio Méndez, novillero de 19 años, nacido en Arenas de San Pedro (Ávila). Se estrena en las Ventas, y lo hace a lo grande.
El tercero de la tarde es Babieco (castaño bociblanco, 505 kg). ¡Qué torito tan bueno! A pesar del desastre en el caballo, que le vale el apelativo de "sinvergüenza" al picador, de unas banderillas sólo aceptables y de un par de volteretas hicando los cuernos, Babieco es excelente en la muleta. Julio hace el brindis al público. Y está maravilloso con la derecha y con la izquierda: cierra las tandas con ovaciones del respetable. El trasteo por alto antes de matar es muy emocionante. En la suerte natural le mete un estoconazo eficaz. La plaza se viene arriba con pañuelos al viento. El presidente concede la primera oreja casi por obligación: la pide mayoritariamente el público. En mi opinión no debería haber concedido la segunda, ¡estamos en las Ventas y la faena de Julio no es para dos orejas!, pero ¿qué le vamos a hacer? A Babieco le dan dos vueltas al ruedo antes de llevárselo las mulillas. Dice Enrique: "Me ha gustado. Positivo". ¡Te esperamos en el sexto, Julio!
No defrauda Julio en el sexto: Segurito (castaño salpicado, 514 kg). Va a recibirlo a portagayola (parece que nos ha leído el pensamiento), pero se queda un poco lejos del toril: cuando el toro se le acerca como un misil, Julio hace un cuerpo a tierra, pero, venga, vale. Después da unas buenas verónicas y cierra con una media muy meritoria. Le pican de modo correcto, nada más. El mexicano Emiliano hace un quite, que, a estas alturas de la película, sobra. Las banderillas, bien. Y nada que reprochar a la faena de muleta. Comienza con unos estatuarios de muy bella factura y todas las tandas, por ambas manos, terminan con una ovación. No obstante, opinamos que la quinta y la sexta tanda están de más. Y Julio entra a matar: primero con un pinchazo y luego con una buena estocada. Gran ovación. Pero, como se dieron dos orejas en el tercero de la tarde, el respetable ahora, habida cuenta de que la Puerta Grande ya está garantizada, no pide la oreja, a pesar de que estaría muy merecida. Un pinchazo en hueso no quita oreja en las Ventas. Tres orejas para Julio serían demasiado y el público de las Ventas evita un error no sacando los pañuelos.
Y comienza la segunda parte de nuestra tarde taurina. El gentío es enorme a la salida de la plaza, por eso en dos grupos, uno de avanzacilla, que pilla un lugar maravilloso en el primer barril del local, y otro más retrasado, llegamos al Rincón de Jaén.
Cervezas, manzanillas, riojas..., y unas raciones que quitan el sentido: pecaíto frito, pimientos de Padrón, chopitos, jamón y queso... ¡Dios, qué bueno está todo, y qué buen ánimo tienen los taurinos de Cabestro de Grana y Oro!
El cante nos sale solo, natural, entonado, alegre, festivo. Arrancamos con Andaluces de Jaén, Por el puente de Aranda, Clavelitos y María la Portuguesa. Dimas está especialmente inspirado y guía al grupo como un buen jefe de lidia, y nos lleva por Enamorao, enamorao; Que viva España; Niña, niña, niña; Una gitana del rastro de Madrid y muchas más. Fernando el Enamorao entona para terminar A la puerta de Toledo, sevillana de Chiquetete que narra la historia de un cornudo muy cornudo que no se entera de nada. La cabeza de toro disecada que preside el Rincón de Jaén es testigo de la historia del protagonista de la canción. La verdad es que nos lo pasamos muy bien.
Antes de pagar, nos invitan a unos chupitos y unos micro bombones helados. Y nos despiden con buen rollo y pidiéndonos que volvamos el año que viene.
Nos separamos para volver a Leganés: Eulogio, Enrique, Ino y Luis se van en el coche de Luis, que hoy se ha visto morado para aparcar antes de la corrida. Los demás vamos a un bus que hay en sustitución del Metro (la línea 6 está en obras y cierra a las 23:00 h): el autobusero nos lleva a Méndez Álvaro en un periquete, con más marcha que Carlos Sáinz en el Paris-Dakar. Llegamos de sobra al tren, ya te digo.
Y aterrizamos en nuestro bendito Leganés hacia las 23:40 h, más felices que una perdiz y con ganas de volver al San Isidro 2027. Nos despedimos y "ca uno pa su casa".
¡Viva Cabestro de Grana y Oro!
Carlos Cuadrado Gómez
Cronista de la Agrupación Cabestro de Grana y Oro
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